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Un guardabosques se acerca a la rinoceronte blanco del norte Najin, de 30 años, una de las dos que quedan de su especie en el mundo. (Archivo /AP)
Un guardabosques se acerca a la rinoceronte blanco del norte Najin, de 30 años, una de las dos que quedan de su especie en el mundo. (Archivo /AP)

Nanyiki, Kenia — No es tanto un caso de coito interrumpido, sino que los intentos por gestar una cría muy especial están definitivamente suspendidos por culpa de la pandemia del COVID-19.