En Puerto Rico, han ocurrido tres eventos de blanqueamiento masivo de corales en 1987, 1998 y 2005. (GFR Media)
En Puerto Rico, han ocurrido tres eventos de blanqueamiento masivo de corales en 1987, 1998 y 2005. (GFR Media)

La temperatura oceánica para esta región ya está por encima de lo esperado a la fecha, por lo que los corales se exponen a situaciones de calor estresante, que podrían provocar, a su vez, un nuevo evento masivo de blanqueamiento y mortandad.

Tras hacer la advertencia, el biólogo marino Edwin Hernández resaltó que los corales en Puerto Rico no se han recuperado del blanqueamiento masivo registrado en 2019, que tuvo la peculiaridad de ocurrir a finales de octubre, es decir, “tarde en el año” o “fuera de tendencia”.

En este lado del Caribe, nunca ha habido un evento masivo de blanqueamiento por dos años consecutivos. Eso sería un evento novel para nosotros, aunque sí ha ocurrido en otras regiones, como la Gran Barrera de Coral en Australia y en algunas islas del Pacífico Sur, como Kiribati, Fiji, Bora Bora y la Polinesia Francesa”, dijo Hernández, quien es profesor e investigador en el Departamento de Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras.

“La literatura científica y la experiencia en estos lugares sugieren que los eventos consecutivos (de blanqueamiento masivo) han sido catastróficos”, añadió.

El blanqueamiento se da cuando, debido al calor estresante, los corales expulsan las algas simbióticas que les dan no solo sus colores brillantes, sino también oxígeno y alimento. El calor acelera el metabolismo de los corales y su relación con las algas se vuelve tóxica, por lo que las expulsan como mecanismo de defensa. Si el estrés es prolongado, puede causar mortandad.

En Puerto Rico han ocurrido tres eventos de blanqueamiento masivo: 1987, 1998 y 2005. De esos, el de 2005 fue el más letal, pues logró eliminar entre el 50% y 80% de los corales vivos que había en diferentes arrecifes en la isla.

Anteayer, cuando Hernández habló con El Nuevo Día, la temperatura oceánica en Puerto Rico estaba en 82.6 grados Fahrenheit (°F), cuando lo normal para la fecha es 80.6°F o un poco menos. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la temperatura máximaanual promedio es de 83.3°F y usualmente se registra a finales de septiembre.

“Aun en mayo, estamos a menos de un grado de lo que se supone sea la temperatura máxima del año y que debería ocurrir entre tres y cuatro meses a partir de ahora. Normalmente, las temperaturas en esta región incrementan hasta, por lo menos, mediados de octubre”, advirtió.

Hernández mencionó, incluso, que, en algunas partes al este del Caribe, particularmente entre Jamaica, Cuba y Centroamérica, la temperatura oceánica ya excedió el máximo anual promedio. Anteayer, la temperatura en esa zona oscilaba entre 84.4°F y 84.8°F.

El programa Coral Reef Watch, adscrito a la NOAA, utiliza datos satelitales para identificar qué áreas coralinas están en riesgo de blanqueamiento y predecir el estrés por calor. Para esto último, maneja cuatro niveles: vigilancia, aviso, alerta 1 y alerta 2. Al momento, las zonas al este del Caribe -en las que la temperatura ya excedió el máximo anual promedio- están bajo vigilancia, con algunos pequeños bolsillos bajo aviso.

Vislumbro que, posiblemente dentro del próximo mes, nos darán una vigilancia de blanqueamiento en Puerto Rico. A partir de eso, los próximos dos o tres meses van a ser críticos porque, si la temperatura sigue aumentando, estaremos ante una posibilidad significativa de que tengamos un evento masivo de blanqueamiento a partir de septiembre”, previó.

Recalcó que le preocupa que los corales no se han recuperado del blanqueamiento del año pasado, y que la temperatura oceánica “no enfrío tanto como se esperaba” en los meses de invierno. “Estamos entrando al período caliente con temperaturas que ya están por encima de lo normal”, dijo, al señalar que estas condiciones aumentan la vulnerabilidad de los corales.

Otro factor que aumenta esa vulnerabilidad es lo que Hernández llamó “la pandemia de la stony coral tissue-loss disease”, una rara enfermedad altamente invasiva y mortífera que está afectando a varias especies en la región. Explicó que el estrés por calor compromete fisiológicamente a los corales, lo que puede magnificar el potencial dañino de la enfermedad.

Añadió que, si se registra el evento de blanqueamiento masivo, también pudiera afectarse la reproducción de los corales, que suele ocurrir entre agosto y septiembre en esta zona del Caribe.

“La energía que un coral invierte en su ciclo de reproducción la tendría que invertir en manejar esta otra situación del estrés por calor, lo que puede afectar su capacidad natural de propagarse. Y, si a eso le añadimos que pudiéramos tener un huracán encima, tenemos un riesgo adicional”, puntualizó Hernández.