Esta imagen del 24 de julio de 2017, difundida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México el 15 de septiembre de 2020, muestra a un par de buzos cerca de lo que el INAH asegura es una claraboya del área de proa del barco de esclavos mayas "La Unión", frente a las costas de Sisal, en la península de Yucatán, México. (Helena Barba)

Ciudad de México - Arqueólogos de México informaron el martes que han identificado los restos de un barco que llevaba a indígenas mayas para ser utilizados como esclavos en la década de 1850, en lo que sería el primer hallazgo de una embarcación de este tipo.

El naufragio del barco de vapor cubano fue localizado en 2017, pero no fue identificado hasta que investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) revisaron documentos de la época y descubrieron que se trataba del navío “La Unión”.

El barco fue utilizado para transportar a mayas capturados durante la rebelión de 1847 a 1901 conocida como “La guerra de castas” para que laboraran en los campos azucareros en Cuba.

En esa época la esclavitud era ilegal en México, pero según diversos reportes los operadores de ese tipo de navíos engañaban a los mayas que habían perdido sus tierras en el conflicto con el fin de que “firmaran” contratos para laborar de empleados, generalmente en Cuba, aunque eran tratados como esclavos.

“La Unión” se encontraba en un viaje a La Habana en septiembre de 1861 cuando sus calderas explotaron y se hundió frente al entonces importante puerto de Sisal, en el estado de Yucatán.

El INAH señaló que la identificación se basó en los restos físicos del navío de casco de madera, cuyos tablones mostraban rastros de fuego y cuyas calderas explotaron. La ubicación del naufragio también coincide con los recuentos de la época sobre el accidente, en el que murieron la mitad de sus 80 tripulantes y 60 pasajeros.

En octubre de 1860, “La Unión” fue sorprendido en el vecino estado de Campeche mientras subía a bordo a 29 mayas, incluyendo niños de apenas 7 años de edad. Aparentemente se evitó que se llevara a cabo ese viaje, pero evidentemente no impidió que el navío continuara con sus operaciones, en las que también llevaba fibra de sisal y pasajeros con boleto pagado a Cuba.

Se desconoce si había indígenas mayas a bordo de la embarcación en su último viaje; los registros no están claros debido a que los mayas probablemente habrían sido declarados como cargamento, y no como pasajeros, o porque la embarcación habría intentado ocultar su presencia.

La arqueóloga Helena Barba Meinecke destacó que los combatientes mayas que eran capturados frecuentemente eran enviados a Cuba, de donde muchos nunca regresaban.

“Cada esclavo era vendido hasta por 25 pesos a los intermediarios, y estos podían revenderlos en La Habana hasta por 160 pesos, los hombres, y 120 pesos, las mujeres”, señaló.

Las fibras de sisal y el henequén eran utilizadas para la fabricación de sogas y por lo general eran cosechados por mayas que trabajaban en condición de servidumbre en enormes plantíos.

Los mayas protagonizaron uno de los últimos levantamientos indígenas de América del Norte en la península de Yucatán en 1847, luchando contra el dominio de blancos, criollos y mestizos que los explotaban. El gobierno mexicano combatió la sangrienta rebelión con una brutal represión, pero no logró acabar con la resistencia hasta 1901.

El navío fue localizado a unos 3,7 kilómetros (2 millas) del puerto de Sisal, a unos siete metros (22 pies) de profundidad, después de que pescadores locales guiaran a los arqueólogos hasta el sitio del naufragio.

Algunos barcos que trasladaban esclavos africanos han sido encontrados en costas de Estados Unidos y otras partes del mundo, pero hasta el momento no se había identificado a ningún navío que soliera transportar esclavos mayas.