Hasta junio pasado, se habían removido 60,000 libras o 30 toneladas de artes de pesca perdidos o abandonados en aguas boricuas. (Suministrada)

La organización sin fines de lucro Conservación ConCiencia obtuvo fondos federales para extender su proyecto de remoción de artes de pesca del fondo marino y añadirle una fase de educación y otra de reciclaje del material recuperado.

Raimundo Espinoza, director ejecutivo de la entidad, indicó que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) les otorgó una subvención (“grant”) de $150,000, que les permitirá continuar con la iniciativa, al menos, por dos años adicionales.

Fuimos uno de solo 10 proyectos, a nivel de todo Estados Unidos, escogidos por el Programa de Escombros Marinos de la NOAA. Es un programa supercompetitivo, al que habíamos querido solicitar hace tiempo, pero estábamos esperando para tener mucha experiencia”, dijo a El Nuevo Día.

Hasta junio pasado, se habían removido 60,000 libras o 30 toneladas de artes de pesca perdidos o abandonados en aguas boricuas. De ese total de escombros, la inmensa mayoría son nasas o cajas usadas para atrapar langostas y varias especies piscícolas.

“Seguiremos con el mismo concepto de trabajar con los pescadores comerciales para identificar y remover los escombros marinos, pero, al mismo tiempo, queremos trabajar una solución”, añadió Espinoza.

Por eso, con los pescadores que ya son parte del proyecto –y que integran la Asociación de Pescadores de Naguabo–, se ofrecerán adiestramientos a otros trabajadores del mar en las Islas Vírgenes estadounidenses. “Queremos transferir el conocimiento en Puerto Rico y el Caribe, y vamos a demostrarles a estos pescadores de Islas Vírgenes cómo pueden replicar el proyecto allá y trabajar con sus organizaciones”, expuso.

También, gracias a la subvención –y siguiendo el modelo de economía circular–, se creará un programa de reciclaje de los materiales extraídos del fondo marino, particularmente plástico. Con el “grant”, se comprará una “máquina semiindustrial” para hacer “pellets” de plástico (triturarlo).

“Mucha gente, cuando sabe del proyecto, nos contacta buscando material crudo para hacer otros productos, incluyendo arte. Por tanto, traeremos esta maquinaria para que se triture el material que se pueda, se venda como plástico reciclado y los ingresos se queden en la comunidad”, dijo Espinoza.

Otro componente que se suma al proyecto es de “empezar a trabajar” con los comercios que utilizan cajas con las que se construyen nasas ilegales. De las nasas removidas hasta junio, el 65% son de cajas de leche y bandejas de pan, ambas plásticas y con huecos muy pequeños. Para que sean legales, se supone que tengan alambres de metal cubiertos en plástico y con huecos grandes para evitar la captura de organismos juveniles.

“Queremos ver cómo podemos trabajar con estos comercios para que las cajas no se les pierdan tanto y prevenir, entonces, que se usen para construir nasas ilegales”, acotó.