El doctor Edwin Hernández se convirtió en apenas el segundo profesional certificado por la SER en la práctica de la restauración de los arrecifes de coral en todo el Caribe.
El doctor Edwin Hernández se convirtió en apenas el segundo profesional certificado por la SER en la práctica de la restauración de los arrecifes de coral en todo el Caribe. (Vanessa Serra Díaz)

El doctor Edwin Hernández, reconocido por sus proyectos relacionados con el cultivo de corales y rehabilitación de arrecifes, fue certificado como ecólogo profesional de la restauración por la Sociedad para la Restauración Ecológica (SER, en inglés), una red mundial que fomenta el intercambio de conocimientos y experiencias entre expertos y científicos de diversas disciplinas y procedencias.

Hernández es apenas el segundo puertorriqueño en recibir la certificación de la SER; el primero fue el doctor Robert Mayer, quien se especializa en la restauración ecológica de dunas (montículos de arena). Es, además, el segundo profesional certificado en la práctica de restauración de arrecifes de coral en todo el Caribe.

“Me eché más de un año en lograr completar el proceso, porque hay que mostrar evidencia de básicamente todo lo que uno ha hecho, desde experiencia académica y de investigación hasta publicaciones, trabajos realizados y diferentes proyectos en los que se haya tenido un rol importante. Además, se necesitan cartas de recomendación de gente con ‘expertise’ académico y profesional para validar todo eso”, contó en entrevista con El Nuevo Día.

Sometidos los documentos, un comité de la SER los evaluó y otorgó la certificación a Hernández el pasado 15 de diciembre. Aunque tiene una vigencia de cinco años, debe mantenerse activo investigando, publicando en revistas arbitradas y tomando cursos de educación continua para mantenerla.

Por su amplia trayectoria, Hernández –quien es profesor en el Departamento de Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias Naturales del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR)– recibió la certificación en el nivel “senior”. Para personas “más jóvenes” o con menos experiencia, dijo, la SER otorga una certificación “in practice”.

“Este tipo de certificación existe para todo tipo de ecólogos, dependiendo del área de ‘expertise’, y sería ideal que más colegas consideren la posibilidad de certificarse”, afirmó el también científico sénior de la Sociedad Ambiente Marino (SAM).

Hernández espera que, tras obtener la certificación, “se abra la puerta” para el cumplimiento de varias metas, entre estas, desarrollar un curso teórico y práctico para personas interesadas en “conocer más” sobre restauración ecológica.

“En principio, sería para estudiantes universitarios… todavía no está decidido si graduados o subgraduados. Pero, una de las cosas que tenemos como proyecto en la SAM es certificar personas, ya sea porque tienen interés en desarrollarse o mejorar la práctica de la restauración ecológica”, dijo, tras prever que entidades como el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) participarían en la creación del curso “para garantizar las mejores prácticas”.

Otra aspiración de Hernández es que, como parte de la recuperación posdesastres, el gobierno los considere, tanto a él como a Mayer, en los proyectos de restauración ecológica, para los cuales hay fondos aprobados por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés).

“Se van a desarrollar proyectos en diferentes áreas de la isla y es importante que se sepa que hay un ‘expertise’ disponible para ofrecer su servicio al país. Podemos no solamente hacer el trabajo físico, sino contribuir en el diseño y asesorar el gobierno en algunas de las iniciativas que se darán a través de los fondos de FEMA”, subrayó.

“Espero que, a nivel de país, esto pueda tener algunas ventajas. De cara a los impactos del cambio climático, es un buen primer paso tener ya a dos personas certificadas en restauración de dunas y arrecifes. Sería ideal que ecólogos de humedales y otras áreas también se certifiquen”, agregó.

Como parte de la certificación, Hernández deberá –en los próximos cinco años– participar en seminarios, conferencias y comités de evaluación, entre otras actividades de índole más académica.

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