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El oceanógrafo Aurelio Mercado dijo que ya el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín enfrenta problemas de drenaje por el aumento del nivel freático. (Especial El Nuevo Día / Ingrid Torres)

Puerto Rico tendrá que pensar en el aumento del nivel del mar, como consecuencia del cambio climático, para el proceso de reconstrucción del país y sus sistemas de arquitectura, ingeniería y planificación urbana y transporte.

Aurelio Mercado, oceanógrafo, profesor e investigador de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, señaló que el nivel del mar está volviendo a normalidad. Sin embargo, aunque ya desaceleró, “el agua se está calentando y habrá otra subida”.

El investigador explicó que el calentamiento se debe a que en verano el agua se calienta, se expande y sube, mientras que en el invierno el mar se enfría, se encoge y baja.

El nivel del mar empezó a subir rápidamente para el 2010 y comenzó a bajar para el 2015. “Ese periodo estuvo subiendo hasta 10 u 11 milímetros por año, cinco o seis veces más rápido que la subida histórica (de 2 milímetros por año) a largo plazo”, añadió Mercado, mencionando que, aunque los datos actuales son irregulares, se están acercando más a la tendencia histórica.

El oceanógrafo afirmó que “todas las antillas menores y todas las costas de todas las islas y continentes están en peligro”.

“Imagínate si subiera 60 metros a consecuencia del cambio climático. Van a sufrir cambios drásticos. Hay que desalojar gente. Por ejemplo, se dice de invertir dinero luego de que se haga el dragado del Caño Martín Peña para poner diques, pero van a tener que desalojar tarde o temprano”, aseguró el investigador.

Mercado hizo énfasis en que hay inundaciones permanentes que no se ven, por ejemplo, en la Punta de Las Marías, en San Juan o la Punta del Medio, en Carolina. Como consecuencia de ello, el mar sube y esa agua se mete como una cuña, por debajo del nivel del agua dulce. “Lo que hace eso es desplazar para arriba esa agua del acuífero y el nivel freático se mueve más a la superficie del terreno”.

El científico agregó que a consecuencia de ello se afectarán todos los que dependen de los acuíferos. “Esa agua salina se mete por debajo del agua dulce y es reemplazada con el agua de mar. Se extrae agua del acuífero y se permite que el agua del mar la reemplace”.

Mercado también dijo que este fenómeno ya se ve en las dunas de Isabela, en donde las inundaciones pudieran parecer una consecuencia de la lluvia o la oleada.

Sin embargo, la minería de arena dejó hoyos que se han llenado de agua del mar, lo que ha ocasionado que se aflore, como una inundación permanente. “En Ocean Park pasará ya mismo”, aseguró.

El Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín quedará debajo del agua en 50 años, según Mercado. “El aeropuerto ya tiene problemas de drenaje, el nivel freático (la parte superior del acuífero de agua dulce) sube y cuando llueve, se hace más difícil de frenar”, adjudicándole a ello la causante de la duración de las inundaciones por una odos semanas.

El investigador mencionó que aunque se prevean soluciones a corto plazo para retrasar la inundación que viene por encima del terreno, “nadie parará la de abajo (la subterránea)”.

Para el científico estadounidense, John Englander, el aumento del nivel del mar es algo “bastante nuevo” en la historia de la humanidad, así que es información “debemos comenzar a aplicarla en nuestros códigos de construcción”.

El año pasado el gobierno aprobó los “Códigos de Puerto Rico de 2018”, luego de no haber sido verificados desde el 2012. El gobernador Ricardo Rosselló dijo que esos códigos “garantizaban una construcción segura en áreas costeras e inundables, lo que protege y fomenta la inversión de comunidades, la industria y el sector del turismo”.

Mercado, por su parte, dijo que la mejor opción es sencillamente no construir más en esas áreas.

La portavoz del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Maura Ríos, dijo a El Nuevo Día que “los códigos de construcción no establecen dónde se puede construir”. Señaló que estos solo establecen las guías y parámetros para el diseño de la construcción de estructuras e infraestructura como el tipo de pilotes requeridos y la elevación mínima de las zapatas.

En cuanto a los pilotes, como medida para que el oleaje no derribe el edificio, el oceanógrafo puertorriqueño dijo que eso es “mejor que nada”, pero que estos estarían expuestos no solo al aumento del nivel del mar, sino que también a huracanes o tsunamis.

“Lo que más se está manifestado del cambio climático es el aumento del nivel del mar, está arrasando y convirtiendo nuestras costas. Va a ser una Isla de cantos como sucedió en Rincón”, aseguró Mercado.

En Córcega en Rincón, como relató el científico puertorriqueño, los edificios de hasta cuatro y cinco pisos estaban en el suelo debido a que el mar estaba socavando las estructuras. Dijo que, incluso, las personas estaban colocando piedras para protegerlas, por encima de la poca arena que quedaba.

Englander destacó la importancia de que Puerto Rico se reconstruya pensando en futuro afirmando que “es una isla de tamaño mediana con una población de 3 millones de personas, con una docena de universidades, y que está tratando de reconstruirse luego de los pasados huracanes Irma y María y debe cuidarse de los huracanes futuros”.


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