Astronauta en la ruta espacial. (Shuttersotck).

Viajar fuera de nuestro planeta es una de las glorias que más le ha enorgullecido al ser humano. Una investigación que proyecta los más avanzados niveles de tecnología, con el fin de que se den pasos más terceros en cuanto al espacio exterior se refiere.

Son los astronautas en este sentido los héroes mundiales que se encargan de hacer ese sueño realidad. Pero para hacerlo, ponen en juego, su vida y su salud. Y es que permanecer en la microgravedad tienen sus consecuencias.

Así lo determinó recientemente la astronauta y médico de la NASA, Serena Auñón-Chancellor, quien ha reportado un riesgo médico, hasta ahora desconocido, que se ha presentado en un tripulante de la Estación Espacial Internacional (EEI).

Un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine dio a conocer el caso y en él se explica cómo el que flujo sanguíneo estancado resultó en un coágulo en la vena yugular interna del astronauta.

Este representa el primer caso de un riesgo médico que se desconocía y el cual se ha tratado desde la estación espacial, la cual cuenta con recursos muy limitados.

“Todavía no hemos aprendido todo sobre medicina aeroespacial o fisiología espacial”, señaló Auñón-Chancellor, de origen cubano, en un comunicado.

“Estos nuevos hallazgos demuestran que el cuerpo humano todavía nos sorprende en el espacio”, agregó la experta certificada en medicina interna y aeroespacial.

El coágulo fue detectado luego de que al astronauta se le hiciera un ultrasonido de cuello. En el estudio apareció un coágulo de sangre en la vena yugular y fue detectado aproximadamente en los dos meses de una misión de seis meses de duración.

El portal CNET indica que la NASA dejó en manos del doctor Stephan Moll, un experto en coágulos de sangre de la Universidad de Carolina del Norte, la salud del astronauta enfermo.

“Cuando el astronauta llamó al teléfono de mi casa, mi esposa respondió y luego me pasó el teléfono con el comentario, ‘Stephan, una llamada telefónica desde el espacio’. Eso fue bastante sorprendente”, dijo Moll en un comunicado de prensa emitido por el Escuela de Medicina de UNC.

Fue increíble recibir una llamada de un astronauta en el espacio. Solo querían hablar conmigo como si fueran uno de mis otros pacientes. Y, sorprendentemente, la conexión de llamadas fue mejor que cuando llamé a mi familia en Alemania, a pesar de que la ISS gira alrededor de la Tierra a 17,000 millas por hora”, agregó.

Moll se encargó de hacer un plan de tratamiento para el astronauta. El médico aceptó que uno de los riesgos era cuando al tomar anticoagulantes, se podía producir una lesión, lo que podría causar una hemorragia interna difícil de detener.

“Se podría necesitar atención médica de emergencia. Sabiendo que no hay salas de emergencia en el espacio, tuvimos que sopesar nuestras opciones con mucho cuidado”, comentó.

El astronauta, de quien no se dio a conocer su identidad, ya regresó a la Tierra. Su caso acaba de ser documentado en The New England Journal of Medicine.


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