La elaboración de tratamientos para el COVID-19 implica la revisión de distintos medicamentos, nuevos o antiguos, que puedan aminorar directamente la infección. (Shutterstock)

Es verdad, el COVID-19 sigue extendiéndose a gran velocidad y los casos en todo el mundo bordean los 200,000. No obstante, así de rápida es también la búsqueda de métodos de prevención y tratamientos. A casi tres meses del primer caso identificado en China, EE.UU. ya está probando en seres humanos una potencial vacuna y no es el único en hacer esta clase de evaluaciones.

De acuerdo a la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA, por sus siglas en inglés), más de 20 vacunas y 80 tratamientos para el COVID-19, causado por el nuevo coronavirus (SARS Cov-2), se encuentran en vías de investigación. En este panorama, analicemos algunas de las iniciativas y los desafíos que enfrentan.

Herramientas de prevención

El pasado lunes, la empresa Moderna, junto a los Institutos nacional de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), comenzaron el ensayo clínico de la vacuna experimental RNA-1273. Inyectaron la primera dosis a uno de los voluntarios. El estudio durará seis semanas y se espera que cierre con 45 participantes.

Richard Kennedy, codirector del Grupo de Investigación de Vacunas de la Clínica Mayo (EE.UU.), le dijo a El Comercio que la RNA-1273 funciona mediante un innovador método de prevención.

Cuando la RNA-1273 es inyectada en el cuerpo provoca que las células de la persona produzcan una de las proteínas del virus. Se espera que esta proteína genere una fuerte respuesta inmune. Lo resaltante es que la vacuna está basada en proteínas del virus y no en su material genético. Al ser así, permite que su producción sea más rápida, sencilla y no haya riesgo de infección”, explicó Kennedy.

Por otro lado, la agencia de noticias oficial de China, Xinhua, afirmó que el país asiático cuenta con vacunas experimentales, que muy pronto serán sometidas a ensayos clínicos.

Asimismo, el Ministerio de Defensa de China aseguró en un comunicado haber desarrollado “con éxito” una vacuna contra el nuevo coronavirus y ha autorizado las pruebas en humanos, aunque no precisó cuándo comenzarían tales ensayos.

Según la epidemióloga Chen Wei, de la Academia Militar de Investigación Médica, la vacuna está preparada para que se lleve a cabo “una producción a gran escala,segura y efectiva”.

Pero no hay que olvidar a otra gran potencia: Rusia. El país de Vladimir Putin –indica la agencia AFP– anunció el haber comenzado la experimentación en animales y planea tener para junio uno o dos prototipos de vacuna.

Otros esfuerzos destacables son los de la empresa Inovio Pharmaceuticals, que trabaja en una vacuna de ADN llamada INO-4800. La compañía espera probar en abril su producto.

Diversidad farmacéutica

La elaboración de tratamientos para el COVID-19 implica la revisión de distintos medicamentos, nuevos o antiguos, que puedan aminorar directamente la infección.

En esta línea, la empresa de biofarmacéutica AbbVie está apoyando estudios para determinar la eficacia de medicamentos para el VIH (lopinavir y ritonavir) en cuadros de COVID-19.

Del mismo modo, la compañía Gilead Sciences está trabajando con las autoridades sanitarias chinas para evaluar la eficacia del antirretroviral experimental remdesivir, según la IFPMA. Este fármaco ha mostrado una respuesta positiva en modelos de animales con SARS y MERS, enfermedades causadas también por coronavirus.

Cabe mencionar la asociación formada por Johnson & Johnson y la Universidad de Lovaina (Bélgica), que tiene por objetivo identificar compuestos nuevos o ya existentes que tengan una actividad antiviral asociada al COVID-19. Esto podría a futuro contribuir a la aparición de fármacos inéditos.

Para Kennedy, es vital contar con más de un solo medicamento para el tratamiento del COVID-19, pues este tipo de virus, que tienen como material genético el ARN, muta con mucha rapidez.

“Cuando apareció el fármaco Tamiflu fue muy efectivo porque inhibía una proteína de la influenza. Sin embargo, el virus cambió y se volvió resistente. Es probable que pase algo así en cualquier virus ARN, como el nuevo coronavirus. La solución es tener múltiples fármacos disponibles que inhiban diversas proteínas y partes del ciclo de vida del virus. A este le será mucho más difícil desarrollar simultáneamente mutaciones que generen resistencia a cinco medicamentos, en comparación a uno solo”, recalcó el especialista de la Clínica Mayo.

Para tener en cuenta

La mayoría de veces, el diseño y evaluación de una vacuna pueden tardar una década. En el caso del COVID-19, especialistas estiman que un producto de este tipo estaría disponible en 12 o 18 meses.Expertos están trabajando en determinar las diferencias del SARS-CoV-2 con otros coronavirus. Esto podría servir para el diseño de vacunas.


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