El T-Rex tenía una fuerza de mordida de aproximadamente 6 toneladas (Mizzou News).

Hasta el día de hoy, el Tyrannosaurus rex es el depredador más temible que jamás haya caminado sobre la Tierra. 

Este dinosaurio tuvo una mordedura tan fuerte que podía destrozar los huesos de sus presas. Sin embargo, diversos investigadores se hicieron la pregunta sobre cómo era posible que este depredador mordiera tan fuerte sin dañar su propio cráneo.

Fue por ello que científicos de la Universidad de Missouri crearon uno de los primeros modelos 3D que muestran cómo funcionan los ligamentos y articulaciones en el cráneo de un Tyrannosaurus rex.

El estudio señala que el aterrador dinosaurio tenía un cráneo rígido que le permitía no romper sus propios huesos con la fuerza de su mordedura, al mismo tiempo que devoraba a su presa.

Dichos análisis aseguran que, aunque las aves evolucionaron a partir de dinosaurios y, posteriormente, el T-Rex, el cráneo de 6 pies de largo y 5 pies de ancho del depredador era más parecido al de las hienas y los cocodrilos. No obstante, en el pasado, los paleontólogos creían que el cráneo era flexible, como las aves y las serpientes de hoy en día.

"Los dinosaurios son como las aves, los cocodrilos y los lagartos actuales, ya que heredaron de sus peces, articulaciones particulares en sus cráneos (articulaciones de rótula, como las articulaciones de las caderas de las personas) que parecen prestarse, pero no siempre, al movimiento como en las serpientes", dijo Casey Holliday, profesora asociada de anatomía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Missouri, que participó en el estudio.

"Cuando pones mucha fuerza en las cosas, hay una compensación entre movimiento y estabilidad. Las aves y los lagartos tienen más movimiento pero menos estabilidad”, dijo Cassey en un comunicado que divulgó la Universidad de Missouri, mediante su portal Mizzou News.

"Cuando aplicamos sus movimientos individuales al cráneo del T-Rex, vimos que no podía ser movido de la manera en que lo hacen los cráneos de lagartijas y pájaros, lo que sugiere más rigidez", agregó Holliday.

Por otra parte, mediante el mismo comunicado, uno de los coautores del estudio, Kaleb Sellers, dijo que el T-Rex tenía una fuerza de mordida de "aproximadamente 6 toneladas", y agregó que la investigación previa no tuvo en cuenta la relación entre los huesos, los ligamentos y el cartílago en el cráneo.

Los estudiosos usaron una combinación de anatomía y análisis de ingeniería para observar el cráneo y formular su hipótesis. También utilizaron dos de los parientes actuales del T-Rex, un gecko y un loro, para hacer sus observaciones. 

Se cree que dichos hallazgos pueden ayudar a la medicina actual y avanzar en la medicina humana y animal al proporcionar mejores modelos de cómo interactúan las articulaciones y los ligamentos.

“En los humanos, esto también se puede aplicar al funcionamiento de las mandíbulas de las personas, como por ejemplo para estudiar cómo se carga la articulación de la mandíbula por tensiones durante la masticación”, dice parte del estudio que ha sido publicado en The Anatomical Record.

Y agregó: “En los animales, comprender cómo se producen esos movimientos y cómo se cargan las articulaciones ayudará, por ejemplo, a los veterinarios a comprender mejor cómo tratar a los animales exóticos como los loros, que sufren de artritis en sus caras”.


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