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Los pequeños rastros de sal atrapados dentro de diamantes muestran que las piedras preciosas se forman a partir de antiguos fondos marinos (EFE).

Si bien la profundidad de los océanos esconde varios secretos, hay uno que recientemente fue descubierto gracias a una investigación dirigida por un equipo de científicos de la Universidad Macquarie en Sídney, Australia.

El grupo de investigadores realizó experimentos que recrean condiciones extremas del interior terrestre, y detectaron que el agua de mar en los sedimentos del fondo del océano reacciona de la manera correcta para producir el equilibrio de sales que se encuentra en los diamantes.

Los estudios, publicados en Science Advances, señalan que los pequeños rastros de sal atrapados dentro de diamantes muestran que las piedras preciosas se forman a partir de antiguos fondos marinos que quedaron enterrados a 124 millas.

"Sabíamos que debía haber algún tipo de líquido salado mientras los diamantes crecían, y ahora hemos confirmado que el sedimento marino encaja a la perfección", afirmó en un comunicado el autor principal del estudio, Michael Forster.

Para que ocurra este proceso, una gran losa de fondo marino tendría que deslizarse hasta una profundidad de más de 124 millas por debajo de la superficie con bastante rapidez, en un proceso conocido como subducción en el cual una placa tectónica se desliza debajo de otra.   

Thomas Stachel, científico experto en diamantes en la Universidad de Alberta, señala que este mecanismo podría no aplicarse a los diamantes más antiguos que se formaron hace miles de millones de años en la Tierra primitiva, cuando nuestro reciente planeta estaba mucho más caliente. Pero para los diamantes más recientes, “es definitivamente una explicación muy buena e interesante”.

Normalmente, los diamantes se forman a casi 100 millas bajo la superficie terrestre y se cristalizan en las denominadas raíces cratónicas, regiones de manto antiguo y rígido que apuntalan los continentes suprayacentes.

De acuerdo con National Geographic, la profundidad máxima perforada hasta la fecha es de más de 7.5 millas, así que nadie ha podido estudiar de forma directa lo que ocurre a estas profundidades extremas.

Solo podemos disfrutar de los diamantes porque salen a la superficie durante raras erupciones volcánicas que desentierran roca fundida de las profundidades conocidas como magma de kimberlita. Pero las condiciones exactas que provocan su formación han sido un misterio durante años.


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