Los investigadores observaron los coronavirus por la epidemia de SARS y lo común que son los virus en la fauna. (GFR Media)

Un estudio del comercio de vida silvestre en tres provincias en el sur de Vietnam produjo una confirmación de una de las objeciones subyacentes al comercio de vida silvestre en Asia: ofrece una oportunidad ideal para que los virus de un animal infecten a otro.

En las ratas de campo, cuyo consumo es popular en Vietnam y los países vecinos, el porcentaje que dio positivo a al menos uno de seis coronavirus diferentes aumentó del 20 por ciento de las ratas capturadas en la naturaleza vendidas por los comerciantes, a un poco más del 30 por ciento en los grandes mercados, el siguiente paso en la cadena de suministro, al 55 por ciento de las ratas vendidas en restaurantes.

Las pruebas se realizaron en el 2013 y 2014 para coronavirus comunes, mucho antes de la aparición del nuevo virus que ha causado la pandemia actual. Los resultados muestran cómo los virus se propagan de animal a animal al ser transportados al mercado.

Sarah H. Olson, epidemióloga de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre que dirigió la investigación, dijo que anticipaba un aumento en las infecciones porque muchos animales son transportados juntos, pero no el grado del aumento. “Vimos este inmenso aumento paso a paso”, dijo. “Volví a verificar los números muchas veces”.

Ella y un equipo de científicos subieron un informe de su investigación en una revista científica, bioRxiv, un sitio en internet para investigación no publicada.

Edward C. Holmes, experto en enfermedades infecciosas en la Universidad de Sydney y quien no participó en la investigación, dijo que detallaba el riesgo que representa el comercio de vida silvestre. “Es impactante que la cantidad de animales infectados aumenta a medida que avanzas por la cadena de suministro hacia el consumo”, dijo.

Los investigadores observaron los coronavirus por la epidemia de SARS y lo común que son los virus en la fauna. La mayoría causa enfermedades leves o nulas en los humanos.

Tomaron muestras de 28 granjas que criaban puercoespines malayos y ratas de bambú, una criatura diferente de las ratas de campo, que están más estrechamente relacionadas con las ratas occidentales. Las granjas también eran hogar de “perros, vacas, cerdos, gallinas, patos, palomas, gansos, faisán común, lagartos monitores, jabalíes, peces, pitones, cocodrilos, venados” y otros animales.

Analizaron cadáveres a lo largo de la cadena de suministro de ratas de campo. En las granjas analizaron muestras fecales, hallando coronavirus en todas las ratas de campo, el 6 por ciento de los puercoespines, 6 por ciento de las ratas de bambú y 74 por ciento de los murciélagos.

China prohibió el comercio de fauna en medio de la pandemia, pero, como dijo Olson, “la pregunta de los tres billones de dólares” es si eso se mantendrá a largo plazo.


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