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La famosa pintura de Leonardo Da Vinci se exhibe en el Museo Louvre de París (EFE).

Una de las pinturas más famosas del mundo es sin duda la Mona Lisa, la obra de Leonardo da Vinci que atrae a millones de turistas cada año al Museo del Louvre, en París, Francia.

Y es que además de ser una de las representaciones más características del artista italiano, su enigmática mirada al parecer esconde un secreto que muchos han tratado de descubrir.

La pintura, también conocida como “La Gioconda”, supuestamente sigue con los ojos a los espectadores sin importar en qué lugar de la sala se encuentren, lo cual ha sido llamado “el efecto Mona Lisa”, que se refiere a la percepción de que la persona retratada en un cuadro siempre te mira directamente en cualquier lugar de un recinto.

Sin embargo, Gernot Horstmann y Sebastian Loth, dos investigadores del Grupo de Excelencia de Interaccion Tecnológica Cognitiva (CITEC), en la Universidad de Bielefeld, demuestran que, irónicamente, este efecto no se produce con la pintura mundialmente famosa de Leonardo da Vinci, desacreditando así una leyenda científica.

Los expertos presentaron los resultados de su estudio en la revista i-Perception, donde aseguran que este “encanto” es producto de la imaginación.

Para probar esta observación, Horstmann y Loth pidieron a 24 participantes que miraran a la Mona Lisa y otras pinturas en una pantalla de computadora, y evaluaran la dirección de su mirada.

Se sentaron frente al monitor. Se colocó una regla plegable simple entre ellos y la pantalla a varias distancias. Los participantes indicaron dónde se encontraba la mirada del personaje.

Después de recopilar todas las evaluaciones, casi todas las mediciones indicaron que la mirada de Mona Lisa no es directa, sino que está del lado derecho del espectador.

De acuerdo con los resultados, los participantes tuvieron la impresión de que la mirada del personaje estaba orientada hacia su lado derecho. Específicamente, el ángulo de la mirada era de 15.4 grados en promedio, puntualizó Horstmann.

“El efecto en sí es innegable y demostrable, pero con la Mona Lisa, de todas las pinturas, no tuvimos esta impresión”, concluyeron.


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