El permafrost tiene enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y otros gases acumulados (EFE).

El Ártico canadiense ha encendido las alarmas entre la comunidad científica, debido a que el cambio climático ha provocado un deshielo acelerado del permafrost, es decir, la capa de suelo que lleva miles de años congelado.

De acuerdo con un reciente estudio, elaborado por investigadores de la Universidad de Alaskael permafrost ártico se está derritiendo con 70 años antes de los previsto, y el ritmo al que lo hace es hasta un 240% más rápido que hace 40 años.

Con el gran aumento de las temperaturas, estos suelos que han permanecido por miles de años en congelación, se han comenzado a derretir a un ritmo y forma sorprendente.

En ese sentido, los científicos coinciden en que ahora se encuentra en un proceso grave y sin pausa de deshielo, algo que resulta preocupante.

Y es que el permafrost tiene enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y otros gases acumulados a lo largo de cientos de años, como el metano.

Investigaciones realizadas por la Universidad de Harvard demuestran que la disolución del permafrost ártico está liberando a la atmósfera 20 veces más óxido nitroso de lo esperado. Este es uno de los principales gases de efecto invernadero, capaz de retener el calor de la Tierra incluso 300 veces más que el dióxido de carbono.

El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, se centró en una banda de permafrost ártico en el norte de Canadá y, según los investigadores, los veranos anómalos registrados entre 2003 y 2016 desencadenaron mecanismos de fusión no previstos por otros estudios científicos.

En sólo 12 años, la capa de hielo observada se derretiría a un ritmo entre un 150% y un 240% más rápido que en 1979-2000.

Los picos de calor alcanzados en varios veranos a principios de la década de 2000 serían la causa principal del derretimiento prematuro del permafrost. Esta disolución lleva a la germinación de la vegetación, lo que a su vez provoca una acumulación de calor en la superficie.

Por último, se señala que la disolución del permafrost causa daños directos a los recursos humanos y a la infraestructura, como el ablandamiento de la tierra y la aparición de zonas pantanosas, provocando el colapso de viviendas y estaciones de investigación en varias zonas de Alaska, Canadá y Rusia.

Cabe señalar que el permafrost constituye el 24 por ciento del suelo del hemisferio norte, es decir, áreas circumpolares como Canadá, Alaska o Siberia.


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