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Se calcula que al Sol aún le queda hidrógeno para un periodo de entre 5,000 y 6,000 millones de años (ESA)

Cuando miramos hacia el cielo por la noche, podemos ver infinidad de estrellas brillando que parecen figuras inmutables, permaneciendo idénticas con el paso del tiempo.

Sin embargo, todas esas estrellas se encuentran sometidas a un cambio permanente que no vemos y que terminará apagándolas, después de que se conviertan en oscuras esferas de cristal, y el Sol correrá la misma suerte que todas ellas.

Así lo revela un estudio publicado recientemente en Nature, en el que un equipo de astrónomos de la Universidad de Warwick, Reino Unido, analizó un curioso proceso, imperceptible para los telescopios, que terminará cristalizando incluso al astro rey, dentro de miles de millones de años.

Para obtener sus resultados consultaron los datos de la nave espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA), que traza mapas de galaxias, y los cuales revelaron por primera vez cómo las enanas blancas —restos muertos de estrellas como nuestro Sol— se convierten en esferas sólidas a medida que el gas caliente dentro de ellas se enfría.

Una vez iniciada la fase de enana blanca, las estrellas aún irradian calor suficiente para que puedan ser detectadas por los telescopios. Sin embargo, poco a poco van enfriándose, y es aquí donde los científicos descubrieron que comenzaba el proceso de cristalización.

"Con los datos de la Gaia, tenemos ahora la distancia, el brillo y el color de cientos de miles de enanas blancas", señaló Pier-Emmanuel Tremblay, autor principal del artículo.

Las enanas blancas son restos de estrellas medianas similares a nuestro Sol. Una vez quemado todo el combustible nuclear de su núcleo, se despojan de sus capas externas y dejan atrás un núcleo caliente que comienza a enfriarse.

Se calcula que al Sol aún le queda hidrógeno para un periodo de entre 5,000 y 6,000 millones de años. Pasado este tiempo, el núcleo se encogerá, pero el resto de la estrella se expandirá, dando lugar a lo que se conoce como una gigante roja, que solo permanecerá en este estado entre 500 y 1,000 millones de años.

A falta de hidrógeno, podrá seguir utilizando el helio como combustible, pero solo durante unos pocos miles de millones de años, tras los cuales, definitivamente, entrará también en la fase de enana blanca.

Se estima que hasta un 97% de las estrellas de la Vía Láctea acabará convirtiéndose en enanas blancas, mientras que las estrellas más masivas acabarán siendo estrellas de neutrones o agujeros negros.


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