Imagen de un microscopio de electrones que muestra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 (amarillo), cultivado en un laboratorio, emergiendo de la superficie de las células (rosado). (NIAID-RML vía AP)

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Por Luz M. Cumba García \ Especial para El Nuevo Día

Gran parte de lo que se sabe hasta ahora sobre cómo el sistema inmunológico reacciona contra un coronavirus proviene del conocimiento obtenido del Síndrome Respiratorio Agudo y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (SARS y MERS respectivamente, en inglés).

Ambos coronavirus pueden causar infecciones respiratorias. Sin embargo, la nueva cepa de coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, aparenta provocar una respuesta inmunológica diferente.

Entender esto y cómo el virus interfiere con la respuesta inmunológica podría ayudar a diseñar tratamientos.

Cuando el organismo se enfrenta a un patógeno (un microorganismo capaz de producir enfermedad, como por ejemplo un virus), el sistema inmunológico responde en dos fases consecutivas.

La primera fase es la innata, que busca eliminar el patógeno rápidamente. Durante esta fase, el cuerpo activa varias células y moléculas, entre ellas una proteína llamada interferón, la cual impide que el virus entre y se reproduzca en las células. Mientras, la segunda fase es la adaptativa, en la que se producen anticuerpos específicos para neutralizar el virus. Esta respuesta puede demorarse de cuatro a siete días.

Hasta ahora, se conoce que el SARS-CoV-2 interfiere con la respuesta innata inhibiendo la producción de la proteína interferón o evitando que el interferón cumpla con su función. Esto le permite al virus invadir y reproducirse en las células, causando que estas mueran de forma descontrolada.

Según las células mueren, el sistema inmunológico detecta el daño y monta una respuesta que estimula la producción de unas proteínas llamadas citoquinas. El rol de las citoquinas es provocar inflamación, para dar una señal de alerta de que el sistema inmunológico debe contrarrestar el daño. Desafortunadamente, en el 20% de los casos esta respuesta inflamatoria se sale de control y el cuerpo produce citoquinas en exceso.

Al momento, se cree que esta respuesta descontrolada -llamada tormenta de citoquinas- complica el panorama clínico y causa la muerte de algunos pacientes con COVID-19, pues lleva a daños en los tejidos y células saludables, y permite que se desate la replicación viral.

¿Qué se está haciendo?

Para contrarrestar los daños por la muerte de tejido, se están implementando tratamientos que estimulen la producción de la proteína interferón en los primeros días de infección para evitar que el virus entre a las células y se reproduzca descontroladamente.

Uno de estos tratamientos involucra el medicamento antiviral “Interferón Alfa 2b”, desarrollado en Cuba, que aumenta la producción de esta proteína y que ha mostrado disminuir la reproducción del virus y la letalidad al COVID-19, según investigaciones realizadas en la Universidad de Texas en Galveston y en múltiples universidades en China, Australia y Canadá. Este medicamento se ha utilizado con éxito anteriormente para otras enfermedades viralescomo el dengue, hepatitis y VIH.

Otras investigaciones sugieren que utilizar compuestos que bloqueen o controlen la producción masiva de citoquinas podría aliviar la inflamación descontrolada. En España, científicos desarrollaron un tratamiento experimental que consiste en administrar cortisona (metilprednisolona) por vía intravenosa como agente antiinflamatorio e inmunosupresor. Recientemente, médicos en el Hospital Auxilio Mutuo, en San Juan, desarrollaron un protocolo para implementar un tratamiento similar y lo realizaron con éxito en dos pacientes con COVID-19.

Dado que el SARS-CoV-2 es un virus nuevo, del cual se está aprendiendo sobre la marcha, en la medida que se obtenga más conocimiento y datos se podrá determinar cuáles tratamientos son más efectivos para combatir y controlar la infección.

Se están llevando a cabo muchos estudios sobre la respuesta inmunológica, lo que indica que tenemos la capacidad de crear un tratamiento o vacuna. Como este es un proceso lento, por el momento deben seguirse las recomendaciones de las entidades de salud mundiales: lavarse las manos, usar mascarilla y practicar distanciamiento social.

La autora tiene una maestría en Inmunología de la Universidad de Granada, completa un doctorado en Inmunología en Mayo Clinic y es miembro de la red de Ciencia Puerto Rico.

Efectos del COVID-19 sobre el cuerpo, por fases de la enfermedad

Primera fase: Invasión celular y réplica viral en la nariz

Una vez dentro de la célula, el material genético del virus se replica exponencialmente. Tos persistente y ronquera son algunos de los síntomas vistos en pacientes contagiados durante esta etapa. Estudios han encontrado que solo algunos pocos desarrollan congestión nasal o dolor de garganta.

Segunda fase: Réplica viral en los pulmones y alerta del sistema inmune

La réplica viral ocurre inicialmente en el tracto respiratorio superior. Una vez la infección entra a los pulmones comienza la respuesta inmune contra el virus y la producción de anticuerpos. El 80 porciento de los infectados desarrollan enfermedad leve o asintomática. Los síntomas más comunes incluyen fiebre, tos y sensación de pérdida del olfato. La mayoría se queda en la fase 1 o 2 de la enfermedad.

Tercera fase: Pulmonía

Se estima que 14 porciento de las personas contagiadas desarrollan enfermedad severa y requieren hospitalización por falta de aire o dificultad respiratoria. De estos, el 75 porciento desarrolla pulmonía bilateral. El tratamiento de esta etapa incluye fluidos intravenosos de soporte y oxígeno.

Cuarta fase: Síndrome de dificultad respiratoria aguda, tormenta de citoquinas y fallo multiorgánico

En esta etapa la fase de inflamación produce fibrosis. También se producen coágulos en los pulmones. En la lucha del sistema inmune puede también haber un colapso del sistema cardiovascular. Medicamentos contra la hipertensión pueden ser de ayuda en esta etapa, aunque diferentes tipos de tratamientos continúan bajo estudio por sus beneficios y riesgos en el paciente.

Síntomas que han sido relacionados al COVID-19 incluyen:

- Fiebre

- Escalofrío

- Dolor muscular

- Dolor de cabeza

- Dolor de garganta

- Pérdida de olfato o gusto

- Fatiga

- Diarrea

- Dificultad respiratoria

Factores de riesgo que podrían provocar complicaciones:

- Edad avanzada

- Estado inmunocomprometido

- Diabetes

- Enfermedad cardiovascular

- Hipertensión

- Enfermedad pulmonar crónica

- Enfermedad renal crónica

- Enfermedad del hígado

- Malignidad

- Obesidad severa

Fuentes: www.medicalnewstoday.com y www.emedicine.medscape.com


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