Según Juan González Alicea, presidente de la Sociedad de Astronomía del Caribe, el evento que fue observado en todo Puerto Rico se conoce como un bólido por su luz brillante y tamaño.

La “bola de fuego” observada por cientos de ciudadanos alrededor de la isla era un meteoro de gran tamaño que penetró nuestra atmósfera, confirmó Juan González Alicea, presidente de la Sociedad de Astronomía del Caribe (SAC).

González Alicea contó que justo llegaba a su casa cuando observó el evento que, a su juicio, duró como unos 10 segundos, desde donde estaba ubicado. Explicó que este tipo de roca se conoce como un bólido, por su extrema brillantez y porque a diferencia de otros meteoros, puede apreciarse a simple vista por más tiempo y en más lugares.

Dijo, incluso, que en cielos despejados, es probable que los ciudadanos lo hayan observado hasta por 15 segundos. La roca se avistó a eso de las 5:30 p.m.

Mediante observación del evento, explicó, llegó a la conclusión de que se trató de una roca de composición metálica (magnesio), porque se vio una cola de color verdoso y la iluminación más anaranjada.

“Son acontecimientos bien esporádicos, no tenemos control. Muchas veces entran de día o de noche. Son rocas que van entrando a la tierra y tarda mucho más en desintegrase por medio de la fricción con la atmósfera”, dijo.

Este proceso de desintegración va a depender del tamaño y la composición de la roca. En este caso, también se describe como un meteoro de gran tamaño, lo que provocó que pudiera ser observado con facilidad cruzando el cielo.

En un análisis posterior de la SAC, se indicó que el meteoro se desintegró a una altura de 50 a 70 millas (80 a 113 kilómetros) de la superficie y que aún estiman su diámetro. "Confirmamos que, incluso, ocasionó un sonido similar a una explosión, debido a la onda expansiva o 'sonic boom' que produjo al entrar a la atmósfera", señaló Eddie Irizarry, vicepresidente de esa organización.

Imágenes captadas por el satélite Goes 16, sostuvo la SAC, sugieren que se desintegró sobre el mar a, aproximadamente, unas 38 millas al norte de San Juan.

González Alicea, por su parte, recalcó que los meteoros que son potencialmente peligrosos ya están localizados y que el evento de hoy se trata de rocas que varían entre los 20 y 40 metros y alcanzan nuestra atmósfera, provocando sorpresa entre los ciudadanos que logran observarlo.

Asimismo, sostuvo que, por el tamaño de la isla, es más probable que alguna roca caiga en el mar y no en tierra. “Básicamente como Puerto Rico es tan pequeño es poco probable que caiga en la superficie”, si es que no se desintegra por completo.

¿Meteoro o meteorito?

En cuanto a si se debe nombrar como meteoro o meteorito, el presidente de la Sociedad de Astronomía de Puerto Rico (SAPR), Juan Villafañe, indicó que en este caso se trata de un meteoro, a diferencia de un meteorito, que se denomina a aquella roca o fragmento que toca la superficie de la tierra y deja un cráter o una marca.

Otro ejemplo de meteoros son las llamadas estrellas fugaces, conocidas también como “lluvia de meteoros”.

La SAC, por su lado, indicó que aunque eventos como este pueden ocasionar la caída de fragmentos (meteoritos) a la superficie, en este caso, debieron caer al mar.

Villafañe recalcó que las personas no deben preocuparse, puesto que este tipo de eventos suele ser más normal de lo que se cree, pero que, al ocurrir durante el día y ser un bólido, provoca que más personas puedan apreciarlo porque deja una estela al quemar la atmósfera.


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