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El azote del huracán María afectó las costas, bosques y manglares de Puerto Rico. (AP)

Ya suman varios días desde que el fenómeno natural María impactara en forma de huracán a la isla. Ahora las autoridades están dedicadas a restablecer los servicios y la ayuda poco a poco comienza a llegar. Sin embargo las afectaciones en la flora y la fauna será lo más difícil de restaurar, ya que los daños fueron bastante considerables.

Tania Vázquez, secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), declaró recientemente a Efe que el azote del huracán María afectó las costas, bosques y manglares de Puerto Rico, especialmente en Piñones (Loíza), municipio cercano a San Juan y concurrido por turistas.

“Cayeron muchos escombros en la costa, por lo que hubo un impacto directo en los corales, pero hay que hacer un análisis más completo”, indicó.

Asimismo, dijo que en las zonas protegidas de los municipios montañosos de la isla, como Adjuntas, Utuado y Maricao, “hubo una pérdida del 98% de los árboles adultos, lo que va a crear un impacto directo a la fauna”, y donde solo sobrevivieron unos árboles juveniles.

Otra de las zonas que fue gravemente dañada y se caracterizaba por la abundante vegetación es el bosque tropical El Yunque, que ahora luce irreconocible por la devastación que dejó María.

Vázquez señaló que también se afectaron los manglares, ecosistemas que juegan un papel fundamental en el ciclo de vida de algunos peces y que protegen a la costa de fenómenos meteorológicos que están aumentando por el cambio climático como los fuertes oleajes y las tormentas.

Cabe señalar que el deterioro de la vegetación deriva en un impacto en la fauna que la habita, como se puede ver con las abejas que no encuentran su néctar ni los pájaros sus semillas.

La apicultora Victoria Solero Delgado, señaló recientemente que el huracán destruyó las cajas o casas donde las abejas habitaban, así como su fuente de alimento que son las flores, de donde sacan el polen y el néctar.

Ante esta situación se mueven y poco a poco identificarán un nuevo hogar, formando incluso panales en lugares inapropiados.

Cuando suceden este tipo de desastres generalmente las especies migran en busca de alimento, pero el problema es que en esta ocasión el huracán María dejó prácticamente sin vegetación a grandes regiones boscosas.

Ocurre con las aves, desde el cucú lagarto hasta el loro puertorriqueño en peligro de extinción, los cuales han perdido sus nidos y sus perchas favoritas.

Parte de los daños que dejó el huracán María en la vegetación de la isla.

Otra especie de ave que sufrió el embate de María fue el lagarto de Anole, que acostumbra esconderse en el follaje y ahora está expuesto a los halcones que pasan.

El doctor Ariel Lugo, director del Instituto Internacional de Silvicultura Tropical, reveló en entrevista para NPR que los bosques regresarán, pero tomará algunos años para que esto suceda. “Esto va a regresar, pero tenemos que ser pacientes”, indicó.

Sin embargo, el bosque está impaciente por reinventarse, tal como lo afirmó Lugo al observar bajo una enorme ceiba en el césped del instituto. La ceiba fue decapitada por los vientos destructivos de la tormenta. Pero nueve días más tarde se puede ver el brote verde de las puntas de las ramas intactas.

Para el entrevistado la proliferación de hojas nuevas resulta grandioso. “Es increíble para nosotros, porque sólo demuestra cómo cada especie tiene su propia manera de volver”, culminó.


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