Este hallazgo refuta diversas teorías y crea otras más (Antiquity Journal)

Si observamos detenidamente las pinturas de los antiguos egipcios, podríamos ver algo extraño: conos del tamaño de una taza de café sobre algunas de sus cabezas.

Dichos objetos han desconcertado a los arqueólogos durante un largo periodo de tiempo, y muchos de ellos se han preguntado si eran simplemente un símbolo.

Ahora, un nuevo estudio encuentra que estos "conos de cabeza" fueron reales, ya que los investigadores recuperaron dos de estos curiosos objetos en entierros que datan de 3,300 años.

“El hallazgo nos confirma que los conos en la cabeza fueron realmente usados en Egipto”, dijo Anna Stevens, arqueóloga en la Universidad Monash de Melbourne (Australia) y principal autora de un estudio publicado en la revista Antiquity.

Los arqueólogos hicieron el descubrimiento en Tell Amarna, una de las ciudades más inusuales del antiguo Egipto. El sitio estuvo ocupado durante no más de 15 años durante el siglo XIV a.C. mientras Egipto estaba bajo el gobierno del faraón que le dio su nombre al lugar, Akhenaton. Dicha ciudad alberga miles de tumbas, incluidas las de la gente común.

Los dos conos de cabeza provienen de tumbas de bajo estatus en un cementerio de trabajadores. Una tumba estaba mucho mejor preservada que la otra. Ambos cuerpos aún conservaban el cabello en sus cabezas, cada uno con un cono enredado en las trenzas, según revela El Mundo.

Los conos eran de color crema y parecían estar hechos de cera de abejas; ambos tenían unas 3.24 pulgadas de alto. También estaban en malas condiciones, llenos de agujeros donde los insectos los habían atravesado.

Este descubrimiento puede ayudar a poner fin a la teoría del simbolismo, que tiene la idea de que los conos solo se usaban para que los artistas indicaran el status social de una persona, como los halos utilizados para dar significado a la santidad en el arte cristiano.

No obstante, el descubrimiento también destruye otra hipótesis principal sobre el uso de estos conos: que eran bultos perfumados de un ungüento que se derretía letalmente con el Sol para perfumar y limpiar el cuerpo, tanto literal como espiritualmente.

Esto, porque el equipo de investigadores no pudo encontrar evidencia química de la tumba bien conservada de que el cono de la cabeza se hubiera derretido y goteado sobre el cabello del ocupante.

Pero Lise Manniche, una arqueóloga de la Universidad de Copenhague dijo que eso no necesariamente refuta la teoría del ungüento.

Ella dice que las obras de arte antiguas sugieren que los conos generalmente los usaban miembros de las clases altas, no el tipo de personas enterradas en el cementerio de los trabajadores.

"Yo interpretaría los dos conos como conos ficticios, utilizados por los habitantes menos afortunados de la ciudad para imitar la moda de alto estatus", detalló.

De ser así, los conos pueden haber sido más que simplemente la imitación de la élite social. No obstante, algunos arqueólogos piensan que los objetos significaban sensualidad y parto.


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