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Cada vez hay más personas que superan la barrera de los 100 años (EFE).

El récord actual de la expectativa de vida humana más larga se fijó hace 21 años, cuando Jeanne Calment, una ciudadana francesa, murió en agosto de 1997, a la edad de 122 años.

Desde entonces, nadie ha vivido más tiempo hasta donde saben los científicos, y un análisis de los datos demográficos globales publicado en la revista Science, sugiere que esa podría ser la edad máxima alcanzable por los seres humanos.

Dicho análisis coincide con un estudio realizado por el genetista molecular Ene Vijg y su equipo de la Escuela de Medicina Albert Einstein del Bronx, quienes aseguran que la vida humana tiene un límite natural, y que probablemente nunca superaremos ese máximo.

Dado que cada vez hay más personas que superan la barrera de los 100 años, y teniendo en cuenta los constantes aumentos en la esperanza de vida, los científicos pensaban que el récord de longevidad de Calment se rompería con relativa rapidez.

Pero esto no ha sucedido y, por el contrario, parece que hay una gran diferencia entre la esperanza de vida —el tiempo promedio que se espera que una persona viva dentro de una población— y la vida útil o esperanza de vida máxima, que describe la edad máxima alcanzada por el miembro de una especie en particular.

Y es que de acuerdo con el estudio realizado por Vijg y su equipo, el caso de Calment era más atípico de que lo que parecía, y argumentaron que los humanos ya habían alcanzado un límite fijo de esperanza de vida, que era de unos 115 años, según sus cálculos.

Es una conclusión sorprendente teniendo en cuenta los enormes logros médicos que hemos conseguido en los últimos 100 años, y el constante aumento de la esperanza de vida.

Pero como señala el estudio, los beneficios producidos por estas intervenciones y todas las cosas que hacemos para permanecer vivos y saludables solo llegan hasta esa edad. Con el tiempo nuestros cuerpos, sin importar lo que hagamos, se desgastan y expiran.


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