Una computadora cuántica puede llevar a cabo miles o millones de cálculos simultáneamente (IBM).

Como si se tratara de una película de ficción, un grupo de científicos rusos del Instituto de Física y Tecnología de Moscú (MIPT), logró retroceder el tiempo una fracción de segundo gracias a una computadora cuántica.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, señala que los investigadores lograron revertir una millonésima de segundo de envejecimiento de una sola partícula elemental simulada.

No obstante, el experimento requirió de manipulaciones tan poco probables de ocurrir de manera natural, que solo reforzó la noción de que estamos irremediablemente atrapados en el flujo del tiempo, según revela The New York Times.

“Demostramos que hacer retroceder en el tiempo incluso a una sola partícula cuántica es una tarea insalvable para la naturaleza por sí misma”, comentó en un email a ese diario Valerii M. Vinokur, del Laboratorio Nacional de Argonne, y quien participó en el estudio.

A diferencia de las computadoras habituales, que procesan una serie de ceros y unos, o bits, las computadoras cuánticas están hechas de algo que se conoce como cúbits o bits cuánticos, cada uno de los cuales puede ser cero y uno al mismo tiempo.

Una computadora cuántica puede llevar a cabo miles o millones de cálculos simultáneamente, siempre y cuando nadie vea cuál es la respuesta sino hasta el final.

Gordey B. Lesovik, líder del proyecto, propuso junto con sus colegas tratar de hacer que una función de onda retrocediera, con ayuda de una computadora cuántica IBM que está disponible en línea para el público.

El experimento para revertir el tiempo fue un proceso de cuatro pasos. Primero, los cúbits se prepararon en un estado simple inicial que imitaba un “átomo artificial”, explicó Vinokur.

Además, se entrelazaron los cúbits mediante lo que Einstein llamó “una acción fantasmal a distancia”: cualquier cosa que le ocurriera a un cúbit afectaba las mediciones del otro (o de los otros dos, dependiendo de cuántos cúbits se desplegaran).

Luego, el equipo tocó los cúbits con una serie de pulsos de radio de microondas, que les dieron un empujoncito para que pasaran de un estado sencillo a uno de mayor complejidad.

Tras una millonésima de segundo, los científicos detuvieron esta fase —“el programa de evolución”— y sometieron a los cúbits a otro pulso de microondas, para revertir su fase y alistarlos para devolverlos a su ser juvenil.

“En lenguaje gráfico, convertimos los anillos en expansión del estanque en los anillos que están listos para regresar a su origen”, explicó Vinokur. Esto tomó otra millonésima de segundo.

Por último, el equipo volvió a encender el programa “evolución”. Y los cúbits regresaron a su alineación original, de vuelta a su propio pasado. En efecto, se hicieron una millonésima de segundo más jóvenes.


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