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Es conocido que los mosquitos son portadores de enfermedades mortales como el Zika, Chikungunya o fiebre amarilla. (aAP)

Una de las situaciones más fastidiosas que una persona puede sufrir es el de tener que soportar el molesto e incesante ruido que causan los mosquitos por las noches (y no se diga cuando nos pican). Y lamentablemente todo parece indicar que hay cosas peores.

Los resultados de un estudio publicado en la revista Current Biology arrojaron que estos insectos pueden tener la capacidad de recordar los olores de la sangre de la cual se alimentan.  

Esto significa que un mosquito puede llegar a picar a una misma persona no solo por el hecho de saciar su hambre, sino que lo pueden hacer por el sabor que representa la misma.

Según se dio a conocer en esta investigación, la dopamina (un neurotransmisor que sirve para mejorar la función motora del organismo) es clave en este proceso, debido a que los mosquitos usan esta información y la incorporan con otros estímulos para desarrollar preferencias por algunas personas.

Aunado a estas características de aprendizaje, el estudio también pudo demostrar que el mosquito tiene la capacidad de elegir entre personas para alimentarse gracias al olor del individuo, que puede ser asociado con una sensación desagradable,  peligrosa o todo lo contrario.

Estos resultados se pudieron obtener luego de someter a mosquitos a una serie de pruebas donde se emitían diferentes aromas que les resultaban tentadores, pero los estímulos eran negativos como choques eléctricos o vibraciones, y así poder conocer cuál era la reacción ante estas persuasiones negativas.

Un día después, los mosquitos, todos ellos hembras, fueron puestos a prueba en un laberinto donde tenían que volar en contra del viento para elegir entre el olor humano que les tentaba y otro que ejercía un aroma de control. Como resultado, estos insectos voladores preferían evitar el olor del cuerpo humano, ya que lo relacionaban con la experiencia negativa.

"Desafortunadamente no hay forma de saber exactamente qué atrae a un mosquito a un ser humano en particular. Cada persona contiene cócteles moleculares únicos que incluyen combinaciones de más de 400 sustancias químicas. Sin embargo, ahora sabemos que los mosquitos pueden aprender los olores emitidos por su huésped y evitar aquellos que vinculan con experiencias desagradables”, según expuso Chloé Lahondère, una de las investigadoras principales del estudio en un comunicado.


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