Recientemente, en el zoológico de Leipzig, Alemania, una leona mató y se comió a sus dos cachorros recién nacidos (EFE).

Aunque se sabe que diversas especies de animales tienen un enorme instinto protector con sus crías, también existen otros ejemplos en los que la madre termina devorándolas, pero detrás de esto hay una razón.

Un ejemplo reciente ocurrió en el zoológico de Leipzig, en Alemania, donde una leona mató y se comió a sus dos cachorros recién nacidos.

Kigali, una madre primeriza, dio a luz a tres cachorros, siendo los primeros leones que nacieron allí en 15 años. Maria Saegebarth, portavoz del zoológico, le dijo a CNN que la leona inicialmente cuidó bien a sus crías.

Sin embargo, tres días después, mientras limpiaba con su lengua a los recién nacidos, Kigali los mató y se los comió. No mostró ningún comportamiento inusual antes de comerse a sus cachorros, dijo Saegebarth, y había estado comiendo normalmente durante todo el día.

Algo similar ocurrió en 2013 cuando una hembra de oso perezoso, que permanecía en el Zoológico Nacional del Smithsonian, se comió a dos de sus tres cachorros.

Ante esto, los trabajadores del centro decidieron retirar rápidamente al tercero antes de que corriera la misma suerte que sus hermanos, pero para su sorpresa, descubrieron que el animal estaba enfermo y que posiblemente sus hermanos también lo estaban.

Estos dos ejemplos ponen de manifiesto la reacción de las hembras de ciertas especies, al decidir sacrificar a los hijos que llegan al mundo tan enfermos que no podrán sobrevivir mucho tiempo.

De este modo, según revelan especialistas, se optimizan los recursos de los que disponen para su crianza y se dejan disponibles para poder cuidar de otros cachorros que sí puedan ayudar a perpetuar la especie.

El hecho de que se los coman y no decidan sacrificarlos sin más es precisamente para evitar que su cuerpo atraiga la atención de depredadores cercanos, según explicó un trabajador del zoológico a National Geographic en aquella ocasión.

Este comportamiento es algo que ha llamado la atención de muchos investigadores, como un grupo de científicos de la Universidad de Estrasburgo, el cual realizó un estudio para comprobar que otras especies, como os hamsters, pueden devorar a sus crías como una forma de controlar su natalidad, de modo que en las camadas de ocho o nueve crías se comen solo a dos.


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