Imagen proporcionada por la NASA. (Shutterstock)

El agujero sin precedentes que apareció en la capa de ozono sobre el océano Ártico , y que había descolocado a la comunidad científica a fines de marzo, se cerró en los últimos días. A pesar de lo inusual de este fenómeno, los científicos observaron también otra cosa fuera de lo normal y es que el agujero comenzó a desaparecer tan rápido e impresionante como se formó.

Lejos de estar vinculado a la reducción de la contaminación ambiental que permitió la cuarentena casi a nivel mundial como consecuencia de la pandemia por coronavirus, esta desaparición de esa grieta se debió a una solución natural provocada por una ola de calor, según afirmó este sábado en su cuenta de Twitter el Servicio de Monitoreo de Atmósfera Copernicus.

"El vórtice polar se dividió, permitiendo la irrupción de aire rico en ozono en el Ártico, un ciclón persistente a gran escala en la zona ubicado en la media y alta troposfera y la estratosfera", explica Copernicus y asegura que "la situación siguió sus pronósticos de la semana pasada".

Según consigna la agencia DPA, Copernicus añade que si bien parece que el vórtice polar aún no llegó a su fin y se reformará en los próximos días, los valores de ozono no volverán a los niveles muy bajos vistos a comienzos de abril.

El Ártico experimentó un aumento en la temperatura esta semana, hasta llegar a los 68 grados fahrenheit, temperatura que se encuentra por encima del rango normal para esta época del año. Según el Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de la red europea Copernicus, el agujero no volverá a formarse, aunque el vórtice polar se refuerce en los próximos días.

Sorpresa en el Polo Norte

La situación comenzó a fines de marzo, cuando se descubrió un fenómeno extraordinario que dejó a la comunidad científica totalmente descolocada. Se detectó en el Polo Norte un agujero de enormes dimensiones en la capa de ozono, gas que protege a la Tierra de la mayor parte de la radiación ultravioleta del Sol.

A principios de abril la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) confirmó su existencia empleando datos del satélite Sentinel-5P de Copernicus.

Aunque no era un fenómeno aislado porque ya se habían producido "miniagujeros" sobre el polo norte en otras ocasiones, si era inédito su tamaño (un millón de kilómetros cuadrados) y su duración . La principal teoría que explica su formación pasa por unas condiciones atmosféricas poco habituales, señala DPA.

Según los científicos, unas temperaturas inusualmente gélidas en la estratosfera hicieron que se abriera este agujero en la capa de ozono estratosférico sobre el Ártico esta primavera boreal, del mismo modo que se produce desde hace décadas en la Antártida tras concluir el invierno austral.

Normalmente, las temperaturas mínimas en el Ártico tienden a ser menores que en la Antártida. Pero,este año unos potentes vientos alrededor del polo norte atraparon aire frío, fenómeno que se conoce como "vórtice polar" . La pérdida de este gas llegó al 30 por ciento en la vertical del Polo Norte, con temperaturas por debajo de -80 grados.

Normalmente, la estratósfera sobre el Ártico es demasiado cálida y el vórtice polar demasiado inestable para que se dieran esas condiciones. El agujero de la capa de ozono en la Antártida se intensificó hace décadas por las emisiones industriales de gases que destruyen el ozono, un gas protector de la vida en la Tierra frente a los rayos ultravioleta.


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