China intenta desarrollar una inyección para combatir el peligroso Covid-19.

Una de las preguntas más recurrentes por estos días, en relación con el coronavirus, es si será posible tener una vacuna en poco tiempo.

EL TIEMPO consultó a Alberto Buitrago, médico internista e infectólogo del Hospital de San José; Javier Cote, máster en biología molecular y biotecnología y PhD en Inmunología, y Arley Gómez, PhD en Ciencias Biomédicas y director de Investigaciones de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud.

¿Cómo funcionan las vacunas?

El objetivo de una vacuna es prevenir al sistema inmune para desarrollar una respuesta efectiva y duradera contra el agente agresor, en este caso el Covid-19. Las vacunas pueden contener proteínas o péptidos del virus que estimulan la generación de anticuerpos protectores por parte del individuo contra el virus.

Algunas vacunas utilizan el agente infeccioso completo, pero en un estado de inactivación -también llamado atenuación-, que permita introducirlo en el cuerpo humano para generar una respuesta inmunológica sin que se traduzca esta exposición en enfermedad.

Las vacunas inducen una inmunidad protectiva en el humano cuando se desarrollan anticuerpos que bloquean la adherencia y entrada del virus a las células humanas utilizando un receptor. El receptor de las células humanas se encuentra expresado en células epiteliales del pulmón, intestino, riñón y vasos sanguíneos.

¿Hay vacunas contra coronavirus?

Todavía no. Actualmente no existe ningún tipo de vacuna contra el coronavirus y tampoco existe ninguna molécula terapéutica o medicamento antiviral que prevenga o tenga acción neutralizante ni destructiva contra el virus COVID-19. En el caso de los coronavirus patogénicos humanos, la vacuna debe estar dirigida contra la molécula viral que el Covid-19 utiliza como ligadura, que se llama Proteina S.

¿Cuál es la dificultad para desarrollar una vacuna en tiempo breve?

Toda vacuna debe pasar por un proceso de desarrollo en el laboratorio para después pasar a demostrar su seguridad y eficacia en ensayos clínicos en humanos antes de ser aprobada por las autoridades gubernamentales, como la FDA en los Estados Unidos o, el Invima, en Colombia, para luego ser comercializada. Hasta el momento se han desarrollado modelos animales con aproximaciones de virus inactivado o atenuado tanto para SARS-Cov y MERS-Cov, además de otras metodologías propuestas por los científicos como plásmidos de DNA, vectores virales y hasta nanopartículas, pero sin que se cuente con vacunas de uso clínico.

¿Cuál es la diferencia del virus con otros que han causado infecciones similares en el pasado?

El Covid-19 es el tercer coronavirus que emerge como patógeno en las pasadas dos décadas. El SARS CoV-1 (SARS), MERS-CoV y SARS CoV-2 (Covid-19). Aunque los virus pertenecen a la misma familia, hay diferencias entre ellos. La infección por SARS, es más letal; sin embargo, logró contenerse en solo 6 meses, mientras que el Covid-19 se esta diseminando rápidamente por todo el mundo.

Hay más pacientes asintomáticos con el Covid-19 y la rata de transmisión a través de pacientes asintomáticos es más alta que el SARS; sin embargo, hasta la fecha, la rata de mortalidad con el Covid-19 (4%) es más baja que las del SARS Cov-1 (9,5%) y el MERS-Cov.

Es importante mencionar que la mortalidad del Covid-19 pude variar de país a país. De otra parte, el Covid-19 tiene al menos una rata de mortalidad 10 veces más alta que el virus de la Influenza.

Uno de los problemas observados con los coronavirus predecesores (HCoV-229E, HCoV-OC43, HCoV-NL63 y HCoV-HKU1), que causan resfriado común y otras enfermedades respiratorias altas, es que la inmunidad obtenida por los humanos cuando presentan las infecciones es muy corta, lo que implica que pueden reinfectarse muy rápidamente.

¿Se puede hablar de un plazo en el que se pueda tener una vacuna?

Actualmente hay aproximadamente 35 vacunas profilácticas en desarrollo contra el Covid-19. El tipo de vacuna a probar debe mostrar consistencia en el estímulo de la respuesta inmunológica para que pueda considerarse efectiva en grandes poblaciones.

A partir de ese proceso, que involucra a laboratorios muy especializados, se deben evaluar elementos claves que determinarán la posibilidad de usarlas masivamente en humanos; por ejemplo, la seguridad en términos de efectos secundarios, los costos de desarrollo a gran escala, las facilidades de administración, el número de aplicaciones requeridas y la probabilidad numérica de lograr una buena protección, así como también la duración de esta inmunidad. En el caso de la vacuna contra el coronavirus podría demorarse un año y medio antes de ser usada ampliamente en la población, lo cual sería un tiempo récord.


💬Ver 0 comentarios