El Mini Rover tiene cuatro ruedas, asistidas por 12 motores, que además de girar puede oscilar para que el vehícula salga "gateando" de un arenal. (Gatech.edu)

Construido con apéndices rodantes que se pueden levantar y ruedas que pueden contonearse, un nuevo robot conocido como el Mini Rover ha desarrollado y probado técnicas complejas de locomoción lo suficientemente robustas como para ayudarlo a subir colinas cubiertas de arena y evitar el riesgo de ser atrapado en algún planeta remoto o luna.

Uno de esos obstáculos puso fin a la larga misión del rover Spirit de la NASA, que se atascó en 2009 y terminó congelado en el Planeta Rojo. Las ruedas de Spirit solo podían girar, dejándolo varado en una zona con arena suelta.

Utilizando un movimiento complejo que sus desarrolladores denominaron "pedaleo del rotador trasero", el nuevo robot supera las limitaciones del Spirit y puede subir una pendiente utilizando su diseño único para combinar los movimientos de remar, caminar y girar la rueda. Los comportamientos del vehículo explorador se modelaron utilizando una rama de la física conocida como terradinámica.

"Cuando fluyen materiales sueltos, eso puede crear problemas para los robots que se mueven a través de él", dijo en un comunicado Dan Goldman, profesor en la Escuela de Física del Instituto de Tecnología de Georgia.

"Este rover tiene suficientes grados de libertad que puede salir de los atascos de manera bastante efectiva. Al avalanchar los materiales de las ruedas delanteras, crea un surco fluido localizado para las ruedas traseras que no es tan empinada como la pendiente real. El rover siempre se autogenera y se autoorganiza como una buen surco para sí mismo".

El Mini Rover tiene cuatro ruedas, asistidas por 12 motores, que además de girar puede oscilar para que el vehícula salga "gateando" de un arenal.

Un robot construido por el Centro Espacial Johnson de la NASA fue pionero en la capacidad de hacer girar sus ruedas, barrer la superficie con esas ruedas y levantar cada uno de sus apéndices con ruedas cuando sea necesario, creando una amplia gama de movimientos potenciales. Utilizando impresoras 3D internas, los investigadores de Georgia Tech colaboraron con el Centro Espacial Johnson para recrear esas capacidades en un vehículo reducido con apéndices de cuatro ruedas accionados por 12 motores diferentes.

"El rover fue desarrollado con una arquitectura mecatrónica modular, componentes disponibles comercialmente y un número mínimo de piezas", dijo Siddharth Shrivastava, un estudiante universitario en la Escuela de Ingeniería Mecánica George W. Woodruff de Georgia Tech.

Los investigadores también probaron sus pasos experimentales en pendientes diseñadas para simular colinas planetarias y lunares utilizando un sistema de lecho fluidizado conocido como SCATTER (Creación sistemática de terrenos arbitrarios y pruebas de robots exploratorios) que podría inclinarse para evaluar el papel de controlar el sustrato granular.


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