Mujer y niña cobran la entrada de la Finca Vigia en La Habana a los turistas. (Benjamín Morales)

La Habana, Cuba - El coronavirus COVID-19 llegó a Cuba de la mano de un grupo de turistas italianos y las alarmas se desataron en toda la isla, que desde la semana pasada se venía preparando para enfrentar esta pandemia global, de la cual se teme pueda causar serios estragos entre la población cubana, cuyo 20% supera los 60 años.

No es lo mismo llamar al diablo, que verlo venir”, afirmó el vendedor de flores Osmani Romero, mientras atendía su puesto en las calles del barrio habanero del Vedado. “Yo a eso le tengo miedo por mi mamá, que está muy mayor, y según lo que he leído, son los viejos los que más están muriendo por eso”.

La preocupación de Osmani no es menor, dado que en Cuba la población con más de 60 años representa el 20% de la totalidad de los ciudadanos.

Es ese sector el más vulnerable, según la Organización Mundial de la Salud, pues el virus del COVID-19 es particularmente agresivo con las personas de edad avanzada, sobretodo, aquellas que tienen problemas de salud previos.

“Yo me preocupo por mi papá. Tiene diabetes, problemas de presión y pulmonares, porque era fumador. Sé que si eso lo coge, se me puede ir”, sostuvo Ana Luisa Cárdenas, quien pasó por sus flores habituales en el puesto de Osmani.

Y es que el coronavirus ha sido el tema obligado entre los cubanos los últimos días y su protagonismo ha subido como la espuma desde que se informara el miércoles en la noche que tres turistas italianos dieron positivo mientras vacacionaban en la ciudad de Trinidad, al centro de la isla.

Francisco Durán, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, compareció esta mañana en la Revista Buenos Días de la Televisión Cubana para explicar que se trató de un grupo de cuatro italianos que llegó al país sin síntomas.

En su trayecto hacia Trinidad, uno de los viajeros mostró síntomas leves, por lo que la guía turística y el chofer se alarmaron y comunicaron la situación a la persona encargada de su hospedaje, quien dio alerta a la clínica internacional provincial en Sancti Spiritus.

Los especialistas de la clínica activaron el protocolo establecido por las autoridades cubanas y se presentaron al hostal, desde donde los italianos fueron trasladados mediante transporte especializado al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, de La Habana, donde permanecen en observación.

Duran explicó que los pacientes provenían de Lombardía, al norte de Italia, una zona geográfica de alto riesgo por el coronavirus. De los cuatro sospechosos, tres dieron positivo a coronavirus y sólo uno presenta síntomas menores hasta el momento, un hombre de 61 años, mientras que dos mujeres de 57 y 30 años, respectivamente, se mantienen asintomáticas.

“Las seis personas que tuvieron contacto con los casos confirmados se encuentran en cuarentena, si presentan síntomas de les realizará la prueba, si no, serán devueltos a sus hogares pero bajo vigilancia extrema”, explicó el funcionario, quien resaltó la relevancia del control ciudadano, pues esta detección de la enfermedad se debió a la alarma de los que tuvieron contacto con los pacientes.

“Los pacientes se mantienen aislados y el enfermo que mantiene sintomatología se mantiene estable y con buena respuesta. Las acciones que ahora se toman incluyen el control de las secreciones de los pacientes, la desinfección con cloro de las superficies y la vigilancia de todos aquellos que hayan tenido contacto con los casos confirmados”, dijo Durán.

El experto instó a la población a cumplir con medidas como el lavado de las manos, taparse la boca al toser, el uso del cloro para la desinfección y no salir a la calle descubiertos.

Los primeros casos de COVID-19 han llegado a Cuba de la mano de extranjeros y quienes trabajan con el turismo andan con los pelos de punta, pues se debaten entre perder los clientes o admitirlos y exponerse a un escenario de contagio.

“Yo estoy desinfectando todo. No voy a admitir italianos o chinos. Y los que trabajamos la casa nos estamos cuidando mucho, pero sé que es un peligro y eventualmente voy a tener que ver qué hago”, dijo Luis Roberto Andrade, quien opera una casa de hospedaje en La Habana.

El gobierno ha comenzado a tomar medidas preventivas y comenzó a cancelar actos multitudinarios, como la Feria de la Agricultura y la Convención de Ciencia, Tecnología e Innovación.

También fue cancelada la IV Conferencia La Nación y la Emigración, que fue anunciada por el presidente Miguel Díaz-Canel para celebrarse el mes próximo en La Habana y que traería a cubanos desde 39 países, muchos desde Europa.

Las autoridades sanitarias cubanas mantienen un férreo sistema de identificación de casos en los puertos y aeropuertos, pero poco pueden hacer ante personas que lleguen asintomáticas, como pasó en el caso de los italianos enfermos.

Mientras, el país mantiene la normalidad y los cubanos esperan por conocer el primer caso de un nacional infectado con la enfermedad en casa.

“Ya mismo saldrá uno por ahí y otro y otro más… Vamos a caer uno tras otro, porque somos muy pegajosos e indisciplinados. Nos vamos a seguir besando, tocando y hablando de cerca, estamos embarcaos, pero así somos los cubanos y este virus no va a quitarnos lo que somos”, expresó Miguel, un motorista que asegura se enfermará, pero que el COVID-19 lo que será es una “gripecita”.


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