Turistas de México, con máscaras como precaución contra la propagación del nuevo coronavirus, esperan su vuelo a casa en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, Cuba. (AP)

La Habana, Cuba - Las autoridades cubanas fortalecieron este lunes las medidas preventivas para batallar contra la pandemia del coronavirus COVID-19, al suspender las clases, impedir los viajes al extranjero de sus nacionales y restringir el movimiento de los turistas que decidan quedarse en la isla a partir de mañana, martes, cuando entra en vigor una disposición que prohíbe la entrada de no residentes a la isla.

El primer ministro Manuel Marrero Cruz compareció esta noche en el popular programa “Mesa Redonda”, de la Televisión Cubana, para presentarle a la población el plan de contingencia del gobierno para frenar los contagios en la isla del coronavirus, que van por 40 casos positivos, mientras 1,036 pacientes se encuentran ingresados en centros de aislamiento a la espera de ser confirmados o rechazados.

La primera medida dispuso la eliminación de las clases en escuelas y universidades del país por cuatro semanas, a menos que para ese entonces la emergencia no esté controlada.

Marrero Cruz reiteró que, a partir del martes, sólo los residentes en la isla podrán entrar a Cuba, pero todos los que lo hagan serán colocados en centros de aislamiento por 14 días.

Quienes decidan regresar sólo podrán traer un equipaje de mano y una maleta, para facilitar su movimiento a los lugares de aislamiento, que estarán ubicados en todas las provincias del país,

“Los familiares no deben venir al aeropuerto, pues no tendrán interacción. Los que lleguen serán transportados directos a los centros de aislamiento en sus provincias”, explicó Marrero Cruz, quien reiteró que no será admitido un solo turista en la isla a partir del martes y que los arreglos han sido hechos para que las aerolíneas que sigan volando a la isla, sólo traigan a residentes en Cuba o a ciudadanos cubanos.

Los turistas que decidan quedarse en la isla a partir de mañana tendrán limitados sus movimientos y quienes estén en casas particulares serán llevados gradualmente a hoteles estatales.

“Todos los turistas que permanecen en los hoteles se encuentran en condición de aislamiento. Los turistas no pueden salir de los hoteles, no pueden salir a la calle, lo mismo aplica a los que están en casas particulares. Turista que se vea en la calle, será devuelto a su hotel. Se suspendieron todas las excursiones turísticas. No hay turistas en la calle a partir de mañana”, enfatizó Marrero Cruz.

A esas medidas se sumó una directriz para impedir que los cubanos viajen al extranjero hasta que se controle la emergencia. Se permitirán sólo viajes por razones humanitarias o extraordinarias.

Según Marrero Cruz, el domingo salieron de la isla 1,720 cubanos, a pesar del pedido del gobierno de que no viajen al extranjero.

“Esas personas se arriesgan a viajar. Se regularán a partir de este momento la salida del territorio nacional de todos nuestros compatriotas, por una sencilla razón, para cuidar de su salud y de sus familiares y compañeros de trabajo”, manifestó, tras señalar que hay cerca de medio millón de cubanos que viven en Cuba que están fuera del país, 450,000 por asuntos personales y el resto por razones oficiales.

“Estas personas que están viajando son mucho más vulnerables… Esto es de obligatorio cumplimiento… Demasiada gente que está saliendo para comprar”, indicó al referirse a las llamadas “mulas”, que van a otros países a comprar mercancía para venderla en Cuba en el mercado informal.

También fueron cancelados los viajes interprovinciales en tren, bus, avión o carros públicos privados, pues diariamente se mueven 22,000 personas y eso representan “22,000 riesgos y vulnerabilidades”.

No se impulsará el turismo interno y se pidió a las iglesias que tomen medidas para evitar las aglomeraciones de personas.

Al pueblo se le solicitó mantener en todo lo posible el aislamiento social, que se vaya a los trabajos tomando las precauciones y que evite el transporte colectivo.

“Pedimos que nos abstengamos a recibir visitas en las casas”, sostuvo el primer ministro cubano, quien solicitó que se mantenga una distancia de un metro entre cada persona en las filas para entrar a tiendas o mercados.


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