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Según la publicación, Erick Hernández ha logrado dar más de 198 toques al balón con la cabeza en 30 segundos y 362 en un minuto. (GFR Media)
Según la publicación, Erick Hernández ha logrado dar más de 198 toques al balón con la cabeza en 30 segundos y 362 en un minuto. (GFR Media)

La Habana, Cuba - Cuba todavía no cuenta con ninguna súper estrella en el fútbol internacional, pero sí tiene al hombre que mejor domina el balón en el mundo, tanto que se ha dedicado a quebrar una y otra vez las marcas de más tiempo sin dejar caer la pelota al piso reconocidas por el Libro de Récords Guinness.

Ese hombre es Erick Hernández, nacido en La Habana en 1966, quien ha dedicado su vida a lograr proezas con una pelota de fútbol. 

Según la prestigiosa publicación, muy rigurosa a la hora de certificar las marcas globales que contiene, Hernández ha logrado dar más de 198 toques al balón con la cabeza en 30 segundos y 362 en un minuto.

Además, ha firmado cerca de 50 récords mundiales en diferentes modalidades, entre ellas la de cubrir 100 metros corriendo y dominando el balón en 16 segundos, o de completar la distancia de la maratón en siete horas y 17 minutos, sin que la pelota tocara el asfalto.

Fiel seguidor del Real Madrid, “por los valores que promueve y por su forma de jugar”, Hernández sumó otro logro a su expediente de marca a mediados del mes pasado, cuando se mantuvo dominando el balón sólo con la cabeza, y con tres libras de peso en cada pie, durante una hora con dos minutos y cinco segundos (1:02.05).

El “récordman”, quien actualmente comenta partidos de fútbol internacional por la televisión, ya está inmerso en la preparación de otra marca, la de más tiempo dominando el balón sólo con los muslos, pero con tres libras atadas a sus tobillos, que pudiera ejecutar en octubre próximo.

“Es un récord puramente físico, muy agotador, pero me gusta, tanto la parte de prepararlo, como la de ejecutarlo en público. Es algo novedoso, y ya que no salen muchos rivales para mis marcas, me he propuesto dominar más con peso, para hacerlo un poco más difícil”, confesó a El Nuevo Día.

Luego de concluir una de sus intensas sesiones en el gimnasio para preparar su nuevo reto, Hernández accedió a conversar sobre su extraordinaria carrera en esta peculiar modalidad, tan cercana como diferente a su sueño de brillar sobre una cancha de fútbol.

¿Cómo comenzó esta relación con el balón?

“Desde muy pequeño me ha gustado el deporte y mis inicios se dieron en el fútbol, aunque también tuve inclinación durante una etapa por el ajedrez y combiné ambos deportes por un tiempo. La llegada al dominio del balón se produce a través de mi hermano Douglas, quien fue el iniciador con cierta relevancia de esta actividad en Cuba, y sucede después que él impone un récord en 1994, en las instalaciones de la Marina Hemingway, aquí en La Habana, que fue de 2:32:00 dominando sólo con los pies. Comenzó a interesarme esto y me fui preparando para establecer mi primer récord, que fue de 10 horas dominando el balón ininterrumpidamente con los pies y la cabeza, sin utilizar los muslos, y lo hice en el hotel Neptuno en 1998. En lo adelante llegaron muchos récords más, tantos que me cuesta recordarlos todos a memoria”.

¿Por qué elegiste un récord de larga duración para comenzar esta extraordinaria trayectoria?

“Yo elegí esté récord  para empezar porque yo venía del fútbol y tenía bastante resistencia. Poseía más capacidad para hacer esto y no tanta habilidad para hacer algo de corta duración que requiere mayor sincronismo, mayor coordinación. Resistía bastante dominando, ya sea con la cabeza que con los pies”.

Después de tanto tiempo y experiencias, entre las variantes de corta y larga duración, ¿cuál consideras la más complicada?

“Para mí siempre han sido mucho más difíciles los de corta duración. No se si será la parte psicológica, porque entreno mucho el físico a diario y eso me da seguridad, me resulta más fácil después enfrentar este tipo de récord. No obstante, los inicios se me hacen complicados. Después que pasó las dos horas, tres horas, cuatro horas, sé que tengo el récord hecho, porque me adentro en el balón, me concentro mucho, no lo suelto. Los récords de corta duración los respeto mucho. Hay días que uno no viene con el biorritmo alto, para decirlo de alguna forma, y es difícil realizarlo. Se necesita para esto más concentración y adaptación al entorno. Para hacer uno de estos necesito entrenar varias veces en el lugar, saber a la perfección la altura del techo, conocer la superficie, acostumbrarme a la iluminación, a la temperatura, la cual no me gusta que se fría, como se pudiera pensar. Me gusta sudar en ese momento”.

¿Para ser un buen dominador del balón es más importante la fortaleza física o la mental?

“Con el paso de los años he llegado a la conclusión que lo más importante para un dominador del balón es la fortaleza mental. Cuando tienes fortaleza mental el tiempo en cada prueba larga te pasa más rápido, aunque no me gusta saber nada del tiempo mientras lo estoy haciendo. Esa misma fortaleza mental es la que te va indicando cuando debes hacer cada cosa en un récord largo, como ingerir alimentos e hidratarte, cuando necesitas algún tipo de masaje, todo sin dejar de dominar. Eso requiere una preparación mental importante. La parte física se adquiere con mucha carreras de resistencia, mucho gimnasio para fortalecer los planos musculares que más van a intervenir en un récord determinado. Eso se puede conseguir con más facilidad, pero la parte mental es más difícil”.

¿Qué te hace pensar que estás listo para romper un récord y cómo eliges entre corta o larga duración?

“Como todo atleta, tengo un mesociclo en la preparación y cuando llego a la parte competitiva, entonces decido. En mis inicio tenía una estrategia y ahora es un poco diferente. Cuando comencé, quería buscar un nombre, un reconocimiento internacional, y por eso me inclinaba más por los récords de larga duración. Lo mantengo, pero ya más planificado, porque lo primero que hago a principios de año es un récord tiempo prolongado, que preparo en tres o cuatro meses,  y esa misma preparación me sirve después para intentar uno más corto, de habilidad, porque también necesitan buen estado físico”.

Para un récord largo, teniendo en cuenta el tiempo, sería prácticamente imposible una segunda oportunidad después de un fallo. ¿Cuánta presión aporta esto en ese momento?

“Eso lleva una dosis de alta tensión. Hay un principio para todos los récords y es que debes realizarlo en el primer intento, sea del tipo que sea. Si fallas en uno de corta duración, los siguientes intentos van a ser muy descoordinados. En mi caso, esa tensión en los récords largos es mucho menos cuando ya paso del inicio, es decir, de las primeras dos horas, porque me siento muy bien preparado físicamente”.

¿Entre todos los realizados cuál consideras que ha sido el más complejo?

“Todos son difíciles, pero si tuviese que elegir uno sería el de más toques con la cabeza en un minuto, que fue de 362 toques. Fue difícil, porque para lograrlo, tuve que darle aproximadamente unos seis toques al balón por cada segundo, y para eso se necesita muchísima concentración. Se requiere mucha habilidad, mucha coordinación, pero a la vez, lleva mucha preparación física, porque para mantener ese ritmo durante un minuto hay que hacer un gasto físico bastante intenso”. 

¿Recuerdas alguna vez que haya peligrado un récord?

“Sobre eso tengo varias anécdotas, incluso una bastante fresca cuando hice el más reciente. Existen imprevistos y por algunas razones el momento del intento se extendió más de lo planificado. Entonces varios miembros de mi equipo tuvieron que colocarse en un lugar para taparme la claridad del sol que me daba en la cara y me estaba molestando mucho, lo que hacia peligrar el éxito del intento. 

Otra vez, cuando hice el récord de más de 19 horas dominando, el doctor Francisco Montesinos, que me estaba atendiendo en ese momento, comenzó a pasarme un hielo por el cuello porque estaba teniendo contracturas, y se le resbaló de la mano. Pero estaba tan bien preparado y concentrado que sentí como el hielo iba bajando, chocó con mi tibia y con el empeine. Entonces pude reaccionar y tirar la pelota un poco más alto y acomodarme. Fue un momento tenso, porque el hielo casi choca con el balón. Y una tercera fue cuando estaba haciendo un récord dominando sólo con los muslos y habíamos inventado un aditamento para absorber líquido para hidratarme. Llegó el momento que necesitaba mucho ese líquido rico en azúcar para recuperarme y, de pronto, se tupió la manguerita. En ese momento llegué a pensar que no lo lograría”.

¿Tus récords tienen un tope definido antes de comenzar el intento?

“Yo siempre planifico hasta dónde voy a llegar. Tengo por costumbre que cada récord lo hago antes en el entrenamiento, pero con un extra, es decir como un 20 por ciento por encima de la marca que me he propuesto. Cuando lo hago ya oficialmente acuerdo con mi grupo de trabajo si lo voy a subir dos minutos más, o cinco…o lo que acordemos”. 

¿Cómo asumes ese momento en que alguien rompe alguna de tus marcas?

“Muchas personas puedan pensar que uno se molesta cuando pierde un récord o se siente incómodo. A mí me sucede todo lo contrario, porque lo veo como un reto y me enfoco, aunque a veces no de forma inmediata, en cómo voy a superar esa nueva marca. Me ha sucedido en varias ocasiones y eso es un aliciente para seguir superándome. 

A partir de lo hecho por tu hermano en su momento, con lo que sigues haciendo, y hacen algunos otros que te tienen como referencia, ¿crees que exista una continuidad de dominadores de balón en Cuba? 

“Ahora mismo hay algunos dominadores y tienen resultados. Existen muchachos que se acercan a esto, padres que te piden que prepares a sus hijos, y desde esa perspectiva creo que pudiera existir una continuidad. Pero me gustaría que los que existen actualmente y los que vengan intentaran cosas más osadas”.