Desde el 1 de marzo 550,901 personas se han contagiado con COVID-19 en Florida. (Agencia EFE)

El condado de Miami-Dade contabilizó este miércoles un récord de más de 4,000 nuevos casos de COVID-19, que cayó como un jarro de agua fría sobre los que esperan un pronto fin de la pandemia y recordó la necesidad de no bajar la guardia.

De los 8,109 casos nuevos de hoy en Florida, 4,141 fueron en Miami-Dade, un condado de 2.8 millones de habitantes que ha sido el epicentro del patógeno en el “estado del sol” desde el comienzo de la pandemia hace cinco meses y doce días.

La mayor cifra de casos diarios en Miami-Dade era hasta ahora los 3,576 del 12 de julio, el mes en el que la pandemia golpeó más duro a Florida, que es el estado con más casos acumulados del nuevo coronavirus en el país después de California, que tiene más de 586,000, según la Universidad Johns Hopinks.

A falta de una reacción de las autoridades del condado, el senador republicano Marco Rubio, que tiene su residencia particular en West Miami, escribió en Twitter que el “salto” de los casos de hoy en Miami-Dade se debe a que uno de los laboratorios clínicos entregó de una sola vez los resultados de dos semanas y media de pruebas de COVID-19.

"Dicen (las autoridades sanitarias) que muchos de estos casos positivos son de hace 10 a 18 días", señaló sin dar más explicaciones.

Desde el 1 de marzo 550,901 personas se han contagiado de COVID-19 y 8,765 han fallecido a causa de la enfermedad (solo residentes en el estado) en Florida, de acuerdo con el Departamento de Salud estatal, que, por separado, informa de otras 133 personas no residentes muertas en Florida por la pandemia.

Una incidencia desproporcionada

La cuenta de Miami-Dade se colocó hoy en 139.271 casos confirmados, una cifra superior a las de un país como Canadá, que con más de 37 millones de habitantes, tiene poco más de 123,000, según la Johns Hopkins.

En fallecimientos, con 1,939 a día de hoy, Miami-Dade está al mismo nivel de Suiza o Polonia, algo mas proporcionado al tamaño de su población.

La desproporcionada incidencia del virus en Miami-Dade es una realidad que está afectando poderosamente a la economía del condado.

El alcalde saliente, el republicano Carlos Giménez, que aspira a ser candidato al Congreso federal por un distrito del sur de Florida en las elecciones del 3 de noviembre, ha sido criticado por el manejo de la pandemia y el reparto de los fondos federales para ayudar a estimular la economía durante la crisis sanitaria.

Los seis candidatos a suceder a Giménez al frente de condado, que el 18 de agosto se medirán en unas elecciones primarias, han dicho poco sobre cómo encararán la pandemia, un gran problema que heredará quien gane las elecciones en noviembre.

Para el 1 de diciembre, si las condiciones en medidas preventivas se mantienen como hasta ahora, más de 19,000 personas habrán muerto de COVID-19 en Florida, según el prestigioso Instituto para la Evaluación y Medición de la Salud (IHME) de la Universidad del estado de Washington.

Mascarillas, objeto de discordia

“El uso de mascarillas no ha sido tomado en serio. Las pruebas no se han tomado en serio y nuestro programa de rastreo de contactos (de contagiados) da risa”, dijo la candidata Daniella Levine Cava sobre la gestión de Giménez en uno de los debates previos a las primarias.

El uso de mascarillas es obligatorio en Miami-Dade y algunos otros condados pero no en Florida a nivel estatal.

El gobernador Ron DeSantis, republicano y también cuestionado por su manejo de esta crisis sanitaria, social y económica, se ha negado a imponer la obligatoriedad de esa medida, pero la "recomienda" en los últimos tiempos.

Las mascarillas se han convertido en un tema político en Florida como en el resto del país debido a la postura ambigua y cambiante del presidente Donald Trump y han dado pie a toda clase de altercados, polémicas e incidentes.

La última polémica tiene como protagonista a un alguacil, Billy Woods, del condado Marion, quien este martes, día en que Florida registró un récord de 276 muertes por la COVID-19, prohibió a sus agentes y a las personas que visiten sus oficinas usar mascarillas.

Los agentes solo podrán estar con tapabocas cuando vayan a hospitales o tengan que tratar con personas de alto riesgo de contagio, según un correo electrónico que les envió el alguacil y fue filtrado a la prensa.

En Miami Beach, una de las ciudades del condado que es el epicentro de COVID-19, la policía ha puesto multas por un total de 14.000 dólares a casi 300 personas que descubrieron circulando por las calles sin mascarillas o que se las habían quitado momentáneamente, según informan los medios locales.

Hasta ahora solo cuatro pagaron la multa de $50, según la portavoz policial.