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Osvaldo Figueroa y Aida Sebastián conversan con María Revelles, portavoz de la organización Vamos4PR.
Osvaldo Figueroa y Aida Sebastián conversan con María Revelles, portavoz de la organización Vamos4PR. (Carla D. Martínez Fernández)

Kissimmee – El caborrojeño Osvaldo Figueroa se pasea por el patio de su casa e inspecciona con notable orgullo unos invernaderos y varias cajas en las que sembró cilantrillo, lechugas y cúrcuma. Más allá, señala hacia una mata de chayote la cual espera sobreviva las oleadas de frío que se asoman por aquí en enero.

Sus anteojos cubren sus ojos sin ocultar una eterna sonrisa, pues es de los que sonríe con sus boca y sus ojos. Dentro de la casa de metal, característica de las viviendas móviles que abundan en la ciudad, está su esposa Aida Sebastián, natural de Mayagüez. A pedido de su esposo, se fue a la cocina a colar café para los invitados.

Figueroa tiene 77 años; Sebastián, 76. Se les ve risueños, contentos, tranquilos, pero en realidad sobre la familia ha vuelto a resurgir un fantasma. Y es que, cuando deberían estar disfrutando del fruto de su trabajo como retirados, tranquillos y en paz, a esta pareja le inquieta que en Puerto Rico se ha vuelto a discutir la posibilidad de recortar las pensiones de los empleados públicos.

Esta es una de las medidas de ajuste fiscal que vino a implementar la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) para enderezar las finanzas de la Isla.

Figueroa trabajó como maestro 30 años, dos meses y dos horas. Lo recuerda muy bien pues fue lo que le dijeron en el Departamento de Educación cuando decidió que ya era hora de retirarse del ministerio educativo que ejerció allá en Moca.

 Su pensión es de $1,406.26, que combina con los $978 que recibe su esposa del Seguro Social. Ella trabajó en tiendas y comercios, por lo que no recibe una pensión como tal.

“Nos mudamos a Florida buscando estar en un lugar donde los servicios médicos fueran mejores. Son caros, aunque casi todo me lo cubre Medicare”, dijo Figueroa, sobreviviente de cáncer en la próstata y quien además es diabético. Su esposa padece de hipertensión, por lo que es necesario siempre reservar dinero del presupuesto para la compra de medicamentos y alguna emergencia.

“Pero yo siempre tengo un presupuesto. Soy muy cuidadoso porque cuando estás pensionado, la pensión no va a aumentar nunca, pero los gastos sí pueden subir”, dijo el hombre.

Por su casa móvil paga cada mes $206.27, a lo que su suma otro pago mensual de $569.27 por el lote donde está literalmente anclada la vivienda. A eso se suman los gastos de electricidad que suelen ser de $85 pero se dispara cuando hace demasiado frío o un calor endemoniado y hay que tener la calefacción o el aire acondicionado encendido.

“!Una vez me llegó una factura por $209!”, recordó el hombre.

“Si se materializa ese recorte de mi pensión pues tendríamos que hacer ajustes. Como esta casa móvil es de metal, cuando hace frío se enfría más adentro y cuando hace calor, se siente más el calor. No podría poner mucho el aire ni la calefacción. Y pues no podríamos salir mucho, ni de vez en cuando a comer fuera”, indicó. 

Tendrían que ajustarse a la hora de hacer la compra y ni hablar de alguna emergencia médica, explicó.

Afortunadamente, su huerto casero le supone un ahorro en algunos ingredientes que su esposa utiliza cuando hace magia en la cocina. Pero no es suficiente, y lo peor es la incertidumbre que amenaza con arrebatarle la paz cuando trabajaron por varias décadas para disfrutar esta época de oro en tranquilidad y sosiego.

“Lo más terrible es que mientras el gobierno de Puerto Rico discute opciones, realmente esto está en las manos de la Junta Fiscal y el Congreso”, dijo María Revelles, portavoz de la organización Vamos4PR.

La visión de Revelles y su organización es activar a los pensionados puertorriqueños que viven en Florida y otros estados para que se conviertan en el músculo defensor de los boricuas en la Isla.

Los puertorriqueños en la isla no pueden votar por congresistas, pero los boricuas radicados en los Estados Unidos sí. Y, al menos en Florida, hay dos integrantes de la Comisión de Recursos Naturales, donde se discutirá el asunto, y sobre quienes se colocará la presión pública; Darren Soto (demócrata) y Daniel Webster (republicano).

Por tal razón, se llevará a cabo este viernes un taller especial en donde los retirados aprenderán sobre los orígenes de esta crisis y se coordinarán acciones concertadas para que se escuche su voz.

“Creemos que la deuda se debe auditar, que es ilegal y que los retirados no pueden pagar esa deuda”, dijo Revelles.

El taller será en las instalaciones de Hispanic Federation en el 1650 Sand Lake Road, Suite 390 en Orlando. La entrada es gratis.

“La coyuntura más importante es que Vamos4PR es una organización puertorriqueña integrada por personas que vivimos en Estados Unidos y que estamos atentos y en militancia a lo que ocurre en la Isla. Por eso, la importancia del voto puertorriqueño acá”, dijo.