El exterior de Hunter College, en Nueva York.
El exterior de Hunter College, en Nueva York, sede del Centro de Estudios Puertorriqueños. (Shutterstock)

Washington D.C. – Activistas, artistas, académicos y estudiantes tienen en marcha una campaña de presión en reclamo de seguridad financiera para el Centro de Estudios Puertorriqueños y una búsqueda transparente e inclusiva de la persona que asumirá permanentemente su dirección.

Miembros de la ”Coalición Salvemos el Centro”, a su vez, dan la bienvenida al nombramiento interino de la profesora Yarimar Bonilla como directora del Centro a partir del 1 de julio, tras la renuncia del profesor Edwin Meléndez, quien dirigió la institución, adscrita al Hunter College de la ciudad de Nueva York, durante 13 años.

“Queremos que el Centro vuelva a sus raíces. Es un momento perfecto para un reacercamiento a la comunidad”, dijo Elena Martínez, de la organización City Lore, en una conferencia telefónica de la Coalición Salvemos el Centro, junto a Nydia Edgecombe, quien trabajó por 40 años en el colegio comunitario Eugenio María de Hostos, y el sindicalista David Galarza.

La coalición ha estado reuniéndose desde el 4 de febrero, tan pronto se conoció la renuncia de Meléndez -, para coordinar los esfuerzos en defensa del Centro. El grupo dejó inicialmente en manos de académicos, liderados por el profesor puertorriqueño Aldo Lauria Santiago, circular una primera petición para “salvar la misión y los recursos” de la institución, fundada en 1973.

Lauria Santiago es profesor de Estudios Caribeños y Latinos en el departamento de Historia de Rutgers.

Esa petición fue referida el pasado jueves – 25 de marzo- al presidente de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), el puertorriqueño Félix Matos Rodríguez, quien fue director del Centro, con el respaldo de 2,000 académicos y otros miembros de la diáspora neoyorquina y de otras comunidades de Estados Unidos.

La carta también está suscrita por residentes de Puerto Rico.

Los reclamos principales se basan en revertir los recortes presupuestarios, que consideran comenzaron a mediados de la década de 1990 y han incrementado recientemente, limitando los servicios del principal centro de investigación sobre la diáspora puertorriqueña y la isla en Estados Unidos.

También han presentado una solicitud de información, bajo la ley federal de libertad de información (FOIA), para conocer con precisión la situación financiera y de personal del Centro.

Con respecto al próximo director permanente, reclaman que se lleve a cabo una búsqueda a nivel nacional “de un académico senior con una trayectoria académica en estudios puertorriqueños y liderazgo institucional”.

En la comunicación que encabeza el profesor Lauria Santiago se señala que “cualquier carga financiera” que se le imponga al Centro – tomando en cuenta las restricciones fiscales a que se enfrentan el estado de Nueva York, la ciudad, CUNY y Hunter College-, debe distribuirse “de manera equitativa y proporcional”.

“Nosotros, sin embargo, nos oponemos enérgicamente a que Hunter College mejore sus problemas presupuestarios a expensas gratuitas del Centro”, agrega la carta enviada a Matos Rodríguez.

La preocupación sobre la situación financiera subraya, por ejemplo, que la posición de Director de la Biblioteca y los Archivos ha estado vacante por más de tres años. Un bibliotecario senior, además, se jubiló hace tres años y la posición no ha sido cubierta.

En total, se conoce que hay nueve puestos vacantes en el Centro.

La próxima directora interina ha indicado que está en el proceso de recuperar tres o cuatro puestos, dijo Edgemont, quien indicó que, como ha reconocido Bonilla, una tarea fundamental es asegurar que los documentos del Centro estén accesibles para los investigadores.

Hace unos días, la Agenda Nacional Puertorriqueña (NPRA) – que reúne unas 30 organizaciones de la diáspora – hizo también un llamado a defender la misión y los recursos del Centro en medio de los recortes presupuestarios y una transición de hasta dos años en su liderazgo.

A nombre de la Agenda, José Luis Rodríguez cuestionó que la transición pueda tomar dos años.

Pero, la profesora Bonilla - quien no ha descartado ser candidata a directora permanente-, ha advertido que se requiere normalmente un proceso de por lo menos de un año para la búsqueda de puestos de liderazgo en en una institución académica pública como el Centro de Estudios Puertorriqueños.

Martínez, Edgecombe y Galarza coincidieron en que el problema de fondo no es que el proceso de transición pueda tomar uno o dos años.

Bonilla, profesora de estudios africanos, latinos y puertorriqueños, ha indicado que el presidente de CUNY, Matos Rodríguez, “va a hacer una auditoría para evaluar si los recortes son desproporcionados o parte de los que han ocurrido en todos los ámbitos” del Hunter College.

Ha señalado además que la presidenta del Hunter College, , Jennifer J. Raab, se ha comprometido a llenar algunas vacantes. “Creo que todo el mundo está comprometido a traer más transparencia, más participación comunitaria y abrir el espacio de quien se ve representado en el Centro y a quien representa el Centro”, dijo Bonilla a El Nuevo Día la semana pasada.

Galarza exhortó a NPRA a unirse a los esfuerzos que tienen desde hace casi dos meses, tras conocerse la renuncia de Meléndez, que es efectiva el 30 de junio. “Están más que invitados a ser parte de la coalición”, dijo Galarza.

Bonilla es la primer mujer en dirigir el Centro, aunque interinamente.

“Debemos celebrar que una mujer, por fin, está liderando el Centro”, sostuvo Galarza, al destacar a Bonilla como un “faro de luz” en temas claves recientes para la isla como las consecuencias del desastre causada por el huracán María y la crisis fiscal y de deuda pública.

La Coalición Salvemos el Centro - que ya tuvo una conversación con ella-, envió a Bonilla el 16 de marzo una carta pidiéndole considerar crear una junta asesora y agradeciéndole que ofreciera información sobre el presupuesto.

Edgecombe subrayó que de cara al futuro del Centro es una ventaja que Matos Rodríguez sea el presidente de CUNY, pues conoce de cerca la importancia de una institución que tiene en sus archivos documentos históricos de la diáspora, y personalidades como la actriz Miriam Colón y el poeta nacionalista Clemente Soto Vélez, entre otros.

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