Amy Coney Barrett, candidata a jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos. (J. Scott Applewhite)

Washington D. C. – Sin los votos para frenar su nombramiento, los demócratas del Comité de lo Jurídico del Senado buscaron hoy garantías públicas de Amy Coney Barrett de que no va al Tribunal Supremo a cumplir con los reclamos del presidente Donald Trump sobre el cuidado médico, las elecciones y el aborto.

En el primer día de preguntas de los miembros del comité, Barrett aseguró que no ha discutido con el presidente Trump el futuro de la constitucionalidad de la ley Obamacare, el primer caso que tendría ante su consideración de ser confirmada a finales de mes.

“Nunca me preguntó” sobre ese caso, dijo Barrett, al afirmar que si Trump lo hubiese hecho, “habría sido una conversación breve”.

Como minoría, en el comité y en el pleno del Senado, los demócratas no tienen los votos para frenar el nombramiento de Barrett, que le otorgará a los conservadores una mayoría de 6-3 en el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Los demócratas pidieron a Barrett que precisara si defenderá el precedente de Roe versus Wade, que regula los derechos reproductivos de la mujer. También preguntaron si se abstendría de participar en impugnaciones referentes a Obamacare y la legitimidad de las elecciones, asuntos que el presidente Trump aviva en momentos en que demanda su pronta confirmación.

“No estoy en una misión para destruir la ley de cuidado médico asequible (Obamacare)”, agregó la jueza.

Barrett, conservadora y actual jueza del Séptimo Circuito de Apelaciones federales, citó a académicos para indicar que aunque Roe versus Wade es un precedente, no entra en la categoría de los “súper precedentes” constitucionales que nunca serán revocados, como los referentes al principio de la revisión judicial (Marbury versus Madison, decidido en 1803) y en contra de la segregación racial en las escuelas (Brown versus Board of Education, de 1954).

Roe no es un súper precedente, pero es no significa que deba ser revocado”, dijo.

Barrett – católifca y profesora de la Escuela de Derecho de la Universidad de Notre Dame-, reconoció que en 2006 suscribió un documento de su iglesia en defensa del derecho a la vida que se publicó junto a un anuncio que denunció el “legado barbárico” del caso Roe versus Wade, de 1973, que regula los derechos reproductivos de la mujer.

La jueza Barrett rehusó decir si coincide con su mentor, el fallecido juez Antonin Scalia, en que Roe versus Wade fue mal decidido. Como jueza, Barrett afirmó que “sería equivocado y una violación de los cánones (pasar juicio)” sobre ese asunto.

Cuando se le buscó comparar con Scalia, para quien trabajó como oficial jurídico, sostuvo que de ser confirmada “tendrán a la jueza Barrett” en el Tribunal Supremo de Estados Unidos y no a su mentor. “Los originalistas no siempre están de acuerdo”, indicó Barrett, en referencia los jueces que dicen basar sus decisiones en el significado de la cuando fue aprobada.

Con respecto a una inhibición en un caso en que se impugne el resultado de las elecciones, la jueza sostuvo que espera que los miembros del Comité de lo Jurídico entiendan que su integridad no le permitirá ir al tribunal a favorecer a nadie en particular. “Evaluaré todo factor relevante”, dijo.

“Los jueces no pueden simplemente despertar un día y decir: ‘Tengo una agenda, me gustan las armas, odio las armas, me gusta el aborto, odio el aborto’ y entrar como una reina de la realeza e imponer su voluntad al mundo”, agregó Barrett.

La jueza dijo, por otro lado, que no cree que pueda llegar al Tribunal Supremo estadounidense un caso que busque invalidar el matrimonio entre personas del mismo sexo, pues los tibunales inferiores deberán regirse por el precedente.

El demócrata Sheldon Whitehouse, luego de la jueza desvincularse de los motivos de Trump para nombrarla, aludió a los grupos conservadores que han estado promoviendo su candidatura al Tribunal Supremo con la esperanza de que ayude a revocar Roe versus Wade, como la fundación Susan B. Anthony.

Esa organización ha publicado anuncios en los que sostiene que Barrett le dará a “nuestro país provida, el tribunal que se merece”.

Las audiencias del Comité de lo Jurídico del Senado continuarán hasta el jueves. El presidente del comité, el republicano Lindsey Graham (Carolina del Sur), ha indicado que espera aprobar el nombramiento el 22 de octubre y referirlo entonces al pleno del Senado.