Los manifestantes se reunieron primero frente al Lincoln Memorial, donde se presentaron los mensajes, antes de marchar en horas de la tarde hasta el monumento a Martin Luther King. (Alex Brandon)

Washington D.C. - Bajo la consigna “Saca tu rodilla de nuestros cuellos”, decenas de miles de personas demandaron hoy - frente al monumento a Abraham Lincoln - que cese el racismo y la brutalidad policial, 57 años después de la histórica Marcha a Washington que lideró Martin Luther King.

“Salgan a votar”, coreó la congresista Joyce Beatty (Ohio), una de las muchas oradoras del evento que fue convocado después de que un policía de Minneapolis, en Minnesota, dio muerte al afroamericano George Floyd el pasado 25 de mayo, tras arrodillarse sobre su cuello durante 8 minutos y 46 segundos.

La manifestación tuvo lugar cinco días después de que un policía de Kenosha (Wisconsin) tiroteó por la espalda en siete ocasiones al afroamericano Jacob Blake, un incidente que ha avivado las protestas en varias ciudades y desató disturbios a principios de la semana.

La noche anterior concluyó la convención republicana que relanzó como candidato a la reelección al presidente Donald Trump, una asamblea en la cual se rechazó consecuentemente que exista un racismo sistémico en Estados Unidos, el cual reconocen los demócratas.

Aunque en medio de la pandemia del coronavirus no todos los manifestantes guardaron distanciamiento físico, los organizadores de la marcha requirieron el uso de mascarillas y tomaron la temperatura de los que entraron a la zona del Lincoln Memorial.

Para el evento, los organizadores y el gobierno municipal alentaron que no vinieran autobuses fuera de la zona de la capital estadounidense – la que incluye el norte de Virginia y el sur de Maryland-, para cumplir con las normas de seguridad frente a una pandemia que ha cobrado más de 181,000 víctimas. Hubo además eventos virtuales, con el objetivo de llegar a más gente.

Los manifestantes se reunieron primero frente al Lincoln Memorial, donde se presentaron los mensajes, antes de marchar en horas de la tarde hasta el monumento a Martin Luther King. Unos fueron luego hasta el Departamento de Justicia federal y la nueva plaza Black Lives Matter, cerca de la Casa Blanca.

Los distintos oradores reclamaron la aprobación de proyectos de reforma policial, sobre el derecho al voto y para estimular la economía en medio de la emergencia del coronavirus. (Susan Walsh)

“Nosotros no vinimos aquí a empezar un problema, sino a detener un problema. Actúan como si no fuera un problema tirotearnos por la espalda. Actúan como si no fuera un problema agarrarnos por el cuello, mientras gritamos 11 veces, ‘no puedo respirar’. Actúan como si no fuera un problema presionar a un hombre contra el piso, hasta que le exprimen la vida. Es momento de una nueva conversación…Estamos cansados de las promesas rotas”, indicó el reverendo Al Sharpton, uno de los organizadores de la marcha de hoy, que recuerda el discurso “Yo tengo un sueño” de Martin Luther King.

Los distintos oradores reclamaron la aprobación de proyectos de reforma policial, sobre el derecho al voto y para estimular la economía en medio de la emergencia del coronavirus que ya fueron aprobados por los demócratas en la Cámara de Representantes y han sido frenados por los republicanos del Senado.

“Mi generación ya salió a protestar en las calles, con mascarillas y distanciamiento social, a protestar…Somos la generación que nos movemos del yo a nosotros. Somos los grandes sueños de nuestros abuelos. Vamos a cumplir el sueño de mi abuelo”, dijo Yolanda Renee King, nieta de Martin Luther King y de 12 años.

Yolanda Renee King, junto a su padre, sostuvo que “menos de un año antes de ser asesinado, mi abuelo predijo este mismo movimiento”. “Dijo que estábamos entrando en una nueva fase de la lucha: la primera fase eran los derechos civiles y la nueva fase es la igualdad genuina”, agregó.

Entre las asistentes estuvieron las puertorriqueñas Melissa Acosta e Iris Rivera, residentes de la localidad de Kenosha en que se suscitó el más reciente incidente de exceso en la práctica policial y quienes indicaron que la rebelión social contra el racismo y la brutalidad policiaca son asuntos que afectan también de forma desproporcionada a los latinos.

“Este no es un problema solo de los afroamericanos, es un problema que también existe para los latinoamericanos, para los afrolatinos. Mi familia es bien mixta y vengo aquí a pelear por la gente que no tiene voz”, indicó Acosta, en entrevista con Telemundo.

Familiares de personas que han muerto a manos de la Policía, como George Floyd, Breonna Taylor – una víctima de un allanamiento policial erróneo en Louisville, Kentucky-, y Jacob Blake, entre otros, asistieron al evento.

Los oradores incluyeron al puertorriqueño José Acevedo, cuyo hijo Joel Acevedo, de 25 años, murió asfixiado en abril luego de que el policía Michael Mattioli – quien le había invitado a su casa en Milwaukee (Wisconsin) para una noche de fiesta-, en medio de un supuesto altercado le agarrara por el cuello durante 10 minutos. “Sin justicia no habrá paz”, sostuvo José Acevedo, quien vistió una camiseta con la bandera de Puerto Rico.

Bridgett Blake, hermana de Jacob Blake, afirmó que en su mensaje que “no seremos tu esclavo dócil. No aceptaremos la opresión…Prestaremos lealtad a la verdad. Estados Unidos negro debes levantarte y luchar, pero no con caos y violencia”.