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Cannes más allá del festival de cine

Esta joya de la Costa Azul Francesa combina playa, historia y glamour junto al Mediterráneo

12 de mayo de 2024 - 11:10 PM

Frente al Palacio de Festivales hay edificios de apartamentos, restaurantes, hoteles y tiendas. (Suministrada)
Nota del editor
El Nuevo Día viajó en el Norwegian Viva como parte de una jornada para periodistas subvencionada por el Norwegian Cruise Line. Sin embargo, no tuvieron control ni participación en la toma de decisiones sobre la cobertura.

Antes, un pueblo de pescadores, y ahora una ciudad amada por las estrellas de cine. Así puede describirse brevemente Cannes, una de las joyas de la Costa Azul Francesa. Famosa por su festival de cine, la ciudad es parada obligada de yates de ricos y famosos, pero también de cruceros que hacen ruta por el Mediterráneo.

Esa fue nuestra vía para llegar, mientras navegábamos en el Norwegian Viva. Aunque no se llega directamente al puerto, que está en el medio de la ciudad, un “tender” nos llevó en pocos minutos a esa belleza, que es una de las más populares de la Riviera Francesa.

Habíamos estado antes, pero solo minutos, pues fue nuestra puerta de entrada para ir de tour a Mónaco. Precisamente su ubicación -cerca de ese principado- a St. Tropez y a Niza, que queda solo a unas 15 millas de allí, ofrece una bandeja de atractivos destinos, con tantas opciones que a veces es difícil escoger. A esos lugares puede ir en autobús o trenes, e incluso si va por varios días y quiere ir a París, además de autobús hay un tren de alta velocidad, que lo lleva en cuatro horas y media.

En esta oportunidad, una corta caminata desde el “vieux port” o Puerto Viejo, nos llevó hasta el centro de la ciudad, fundada en 997 d.C., a los pies de una colina. Y aunque los nombres que se asocian a la ciudad son el mencionado Festival Internacional de Cine (que se celebra desde 1939) y La Croisette, su imperdible paseo marítimo, con dos millas de playa de arena fina, en su visita le sorprenderá el orden, la limpieza, los edificios elegantes, los carros de lujo y varias sorpresas.

La playa pública de Cannes consiste de dos millas de finas arenas que invitan a darse un chapuzón en el Mediterráneo.
La playa pública de Cannes consiste de dos millas de finas arenas que invitan a darse un chapuzón en el Mediterráneo. (Suministrada)

Entre ellas el impresionante Hotel De Ville, un edificio de cuatro pisos, construido en 1876, que es el elegante ayuntamiento de la ciudad, y uno de sus edificios más simbólicos. También su playa pública, muy cercana al muelle y al ayuntamiento, está entre sus atracciones más elogiadas. Hay otras privadas y muy exclusivas. La pública queda justo detrás del Palacio de Festivales y Congresos de Cannes, cuyas 24 escalinatas con la alfombra roja, por donde desfilan las estrellas del festival, son un punto fotográfico para los turistas. Allí también en un breve recorrido puede disfrutar mirando su “Chemin des Etoiles”, o Paseo de la Fama, con las impresiones de las manos de muchos artistas que han participado del festival. Allí vimos las de Sophia Loren, Sylvester Stallones y la de Julie Andrews, entre otras.

Si le interesa seguirles los pasos a las celebridades que van a la ciudad, no hay mejor momento que este, pues el festival se celebra este año del 14 al 25 de mayo.

En los alrededores están los también famosos hoteles, que solo apelan a los de bolsillos generosos. Entre ellos, el Carlton, el Martinez y el Barriere Le Majestic.

Si quiere ir de compras, la Rue d’Antibes es una de las opciones más populares, con tiendas de diseñador, pero también otras de precios accesibles, aunque los turistas aman visitar mercadillos y husmear entre sus “gangas” y antigüedades. Todo puede hacerlo caminando, que es una de las mejores maneras de descubrir la ciudad, aunque también hay autobuses públicos y trolleys desde el mismo puerto y taxis, por si se cansa o necesita ayuda para regresar al muelle. Recuerde que Cannes es Mediterráneo, y el calor y la humedad intensa de casi todo el año, pasan factura y hacen la caminata más agotadora.

Tanto en La Croisette, como en las calles aledañas, hay cientos de cafés y restaurantes y numerosas tienditas de souvenirs, museos y muy cerca, la iglesia Notre-Dame de Bon Voyage.

Para completar su recorrido, puede dar un rápido vistazo al barrio Le Suquet, en el Monte Chevalier, que fue donde comenzó la ciudad. Desde allí puede tener una buena panorámica de la bahía y ver lugares históricos, como donde llegaron los primeros romanos. Entre sus cuestas, calles estrechas y empedradas, encontrará, entre otras atracciones, el Musée de la Castre y el Mercado Forville, con puestos de productos frescos franceses, perfectos para merendar o comer.

Si prefiere, puede tomar un ferry y visitar las cercanas Islas de Lerins, que son Sainte-Marguerite y Saint-Honorat y eran conocidas antiguamente como Lero y Lerina. Son islas pequeñitas, tranquilas, para dar una rápida caminata, y en la primera donde encontrará el Fuerte de Santa Margarita, donde se dice que estuvo preso el Hombre de la Máscara de Hierro. De ese personaje francés, que se cree que vivió entre los siglos XVII y XVIII, todavía sigue siendo un enigma su identidad.

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