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No quitarse los zapatos del viaje no solo ayuda con prevenir la hinchazón de los pies, sino que ayuda a evitar algunas situaciones potenciales desagradables.
No quitarse los zapatos del viaje no solo ayuda con prevenir la hinchazón de los pies, sino que ayuda a evitar algunas situaciones potenciales desagradables. (Shutterstock)

Los viajeros frecuentes están familiarizados con los efectos que una cabina presurizada a 10 mil metros de altura pueden generar al cuerpo humano. Entre otras características propias de un vuelo de larga distancia, los oídos se pueden tapar y volver a ponerse los zapatos puede resultar un desafío.

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