La entrada para el Empire State Building es solo por reservación, se tomará la temperatura y se requerirá el uso de mascarillas todo el tiempo. (Suministrada)

El que todavía es considerado el edificio más famoso del mundo, el Empire State Building, en Nueva York, reabrió sus puertas luego de estar cerrado desde marzo por la pandemia del coronavirus. Pero es una reapertura que brinda una experiencia como todas las que se usan ahora, limitada.

El edificio con impresionantes observatorios, que es símbolo de la ciudad, tendrá reducidas las horas de operación las primeras semanas, aunque estarán abiertos hasta la noche. La capacidad de visitantes será también muy reducida. Inicialmente tendrán menos del 80%, permitiendo solo 500 personas entre los varios observatorios, que ocupan un espacio de 70,000 pies cuadrados.

Esta medida está muy por debajo del requisito de capacidad del 25% establecida en la Fase 4 de reapertura de Nueva York, que inició esta semana, y permitirá la separación de grupos por más de 18 pies, mucho más espacio del requerido por las autoridades de salud.

Las exhibiciones o actividades que requieren contacto facial en el Empire State Building, al igual que el uso de los potentes binoculares no están disponibles.

Para hacerlo más seguro con los visitantes, la entrada ahora es solo por reservación, se tomará la temperatura y se requerirá el uso de mascarillas todo el tiempo. Además habrá marcas de distanciamiento social a través de todo el edificio.

Las exhibiciones o actividades que requieren contacto facial, al igual que el uso de los potentes binoculares no están disponibles. Todas las noches el lugar tendrá limpieza intensa.

En diciembre de 2019, se completó una extensa renovación de sus observatorios, a un costo de $165 millones, que trajo cambios que cayeron muy bien en las medidas necesarias impuestas por el coronavirus. Por ejemplo, incluyó una entrada separada dedicada a los visitantes de los observatorios, eliminando un poco las filas extensas y se instalaron filtros de aire Merv-13, así como se hicieron más entradas de ventilación constate de aire fresco en ciertas áreas.

Las mejoras que se hicieron, brindan unas vistas aún más espectaculares de la Gran Manzana, gracias a la remoción de paredes que antes obstruían la vista total, y que fueron reemplazados por cristales. Después de esas novedades hay 360 grados de visibilidad, desde el “top deck” o el piso 102, donde está uno de los observatorios y las vistas pueden disfrutarse desde una porción del elevador mientras va subiendo. Hay otro observatorio en el piso 86. Desde ellos se pueden ver los lugares más emblemáticos de Nueva York, como el Puente de Brooklyn, el Parque Central e incluso la Estatua de la Libertad.

Los precios de entrada varían dependiendo a dónde se desee ir. Puede comprar un boleto solo para subir al piso 86 o combinarlo con el “top deck”. Si va en estos meses, recuerde reservar antes de ir a través de su página oficial www.esbnyc.com.