El Túnel Guaniquilla (1908) fue la conexión del tren de vapor que por años transportó pasajeros por diferentes sectores de la ciudad.
El Túnel Guaniquilla (1908) fue la conexión del tren de vapor que por años transportó pasajeros por diferentes sectores de la ciudad. (El Nuevo Día / Isabel Ferré Sadurní)

Más allá de la majestuosidad de los hermosos paisajes y las playas que figuran como las atracciones principales de esta joya del oeste, el municipio de Cabo Rojo es un verdadero baluarte histórico que guarda en sus contornos las más interesantes crónicas que responden a los inicios de la colonización de Puerto Rico.

Esta ciudad, cuna de piratas, no tiene mural ni grandes edificaciones que sirven de estandartes históricos, pero aún resguarda con recelo algunas estructuras que ejemplifican que desde este cabo de la isla surgieron datos que contribuyeron a la formación histórica de Puerto Rico.

“Su nombre de Cabo Rojo responde, según los cronistas, a la expresión del almirante Cristóbal Colón durante el viaje de colonización. Mientras navegaba por estas cálidas aguas observó el color rojo del extremo de ese cabo asombrándose por el color de sus piedras. Y así lo dijo; así está Cabo Rojo”, dijo el guía turístico e historiador Elvin Alvarado tras destacar que el color rojo de las piedras calizas en el cabo que bordea la bahía frente al Faro se aprecia mejor entre las 3:30 y 4:30 p.m., “hora en que la alta sal le da el color rojo a estas piedras”.

Frente a ese lugar se encuentra el Faro Los Morrillos, que fue construido el 28 de junio de 1878, donde se albergan dos residencias. “Ahí vivía un torrero, que es la persona que trabaja en la torre prendiendo el faro. En otra residencia vivía un ingeniero. El lente de aquí es importado de París con una luz intermitente de un minuto. El techo es original y está sostenido por tres capas de ladrillos y columnas de ausubo”, explicó entusiasta .

En el lugar, parcialmente reconstruido, se aprecian vasijas del siglo 18 o principios del 19 que fueron encontradas cuando en el casco urbano se hizo el sistema soterrado. La estructura cuenta con un depósito de petróleo en desuso donde guardaban el preciado mineral para la época de su construcción. “Próximamente se estará abriendo al público. Se destacará un personal, posiblemente para el año que viene tenerlo preparado para que el público que visita entre y suba al segundo piso”, comentó el director de la Oficina de Turismo Municipal, Adalberto Ramírez.

El Faro Los Morrillos fue inaugurado el 28 de junio de 1878.
El Faro Los Morrillos fue inaugurado el 28 de junio de 1878. (El Nuevo Día / Isabel Ferré Sadurní)

En el interior rumbo al segundo piso se observan las escaleras en espiral, “que son consideradas una obra de arte porque no tienen espina dorsal, está adosada a la pared. Fueron importadas en el 1878″, agregó Alvarado.

Ya en el segundo nivel se puede contemplar la cúpula original, importada de París en el 1882, y de frente lo que se conoce como el doble tómbolo, dos franjas de arena con mangles que dividen la bahía e incluye una pequeña playa en medio del morillo oriental y morillo occidental.

Joyuda

Uno de los legendarios sectores de Cabo Rojo es Joyuda, que se ubica en la carretera #102. La comunidad, que está integrada en su mayoría por pescadores, alberga una cantidad de restaurantes, chinchorros y otros lugares que complementan una ruta gastronómica para la degustación de antojitos como las empanadillas o platos más fuertes confeccionados con mariscos. Desde el lugar, se puede divisar la Isla Ratones, que se ha convertido en un rincón frecuentado por familias o como destino para actividades recreativas. El espacio también alberga la Laguna de Joyuda, denominada reserva natural en el 1980.

Otros tesoros de este pueblo son la plaza pública, el túnel Guaniquilla y las pailas del infierno.

Somos Cabo Rojo
Somos Cabo Rojo (El Nuevo Día)
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