Según Axel Coll, un árbitro de básquet puede ganar en categorías menores entre $3,000 y $10,000 anuales, dinero que no llegará mientras siga la pausa. (Archivo)

Un árbitro de baloncesto de categorías menores en Puerto Rico puede ganarse entre $400 y 600 al mes. Un oficial de mesa quizás la mitad de eso, pero en fin, es un dinero extra que representa un alivio en las finanzas de familias puertorriqueñas en tiempos de crisis económica.

Pero esos son solo dos de los componentes del baloncesto que se verán afectados en el país con el freno a la actividad deportiva causado por la pandemia del coronavirus (COVID-19).

Esta semana, la Federación de Baloncesto Puerto Rico se vio forzada a detener toda actividad de sus ligas afiliadas a nivel isla como una medida preventiva para evitar potenciales contagios de jugadores, árbitros, oficiales de mesa, administrativos, entrenadores y público en general. Y es la Federación una de las que recibirá el golpe económico más grande por todas las entradas que dejará de recibir de sus ligas afiliadas.

En la parte social, serán entre 14,000 y 15,000 niños y jóvenes de ambas ramas, que se quedarán sin actividad deportiva, pero cuando se habla de aspectos económicos, padres y madres de familia sufrirán un recorte sustancial.

“Es una paralización. Es ponerle un detente a toda la actividad baloncelística. Pero cuando este tipo de situación ocurre, uno tiene que pensar en las prioridades de las instituciones, y en la función que tiene cada cual. Y la salud y seguridad van por encima de todo lo demás. No importa las pérdidas económicas que hayan, o lo que pueda ocasionar, la vida, la seguridad y la salud tienen una prioridad apremiante por encima de todo”, advirtió el presidente de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico, Yum Ramos.

Menos de $600,000

Ramos señaló que tan solo en dos de los circuitos que estaban próximos a iniciar torneos, como la Liga Mini y la Liga Infantil y Juvenil Femenina, la Federación recibe un ingreso bruto de $600,000.

La ganancia, aclaró, es mucho menos pues de ese dinero que llega por vía de las inscripciones de los clubes, hay que pagar los uniformes, el servicio de árbitros y oficiales de mesa, entre otros.

Pero es de todos modos una pérdida de ingreso sustancial, sin contar que hay muchos otros torneos en diversas categorías, como la de Novicios, Juvenil, Sub-20, Sub-22 y Primera Categoría.

Golpe a los suplidores

Ramos subrayó que todo es una cadena porque a falta de actividad deportiva, también se afectan los suplidores. Por ejemplo, ya la compañía que fabrica los uniformes para estos dos torneos que estaban próximos a comenzar, deja de cobrar una suma importante de dinero.

“Al paralizar todo, los árbitros, oficiales de mesa, dirigentes y personal administrativo, se ven afectados todos. Es un impacto a la economía”, agregó Ramos, quien aclaró que también pierden los municipios donde se celebran los torneos por el dinero por consumo que deja de entrar a sus arcas.

Edgardo Márquez, presidente de la Asociación de Árbitros de Baloncesto de Puerto Rico (uno de múltiples gremios de oficiales), lo dramatizó aún más al clarificar que hasta el que vende empanadillas en las cantinas de las canchas se verá afectado.

Márquez explicó que de los 800 árbitros trabajando en baloncesto de alto rendimiento en sus distintos niveles, sin incluir el Baloncesto Superior Nacional —que es una liga profesional donde los oficiales reciben mejor paga— la mayoría labora oficiando partidos de categorías menores.

Y aunque la paga es menor en comparación a lo que puede ganar uno en el BSN, la ventaja es que en categorías menores hay baloncesto 11 meses al año de enero a noviembre. Y a los múltiples torneos federativos hay que sumarle los de las diversas ligas y clubes de todo Puerto Rico, en los que también los árbitros ofician, así como en las escuelas, colegios y universidades.

“Tú trabajas en dos juegos un fin de semana y te puedes ganar 60 dólares”, explicó Márquez, aunque aclaró que algunos pueden ganar menos y otros más de esa cantidad. Pero en términos generales, dijo que sin torneos en que trabajar, puede significar hasta 600 dólares menos en el bolsillo de algunos oficiales al mes.

Más afectados los del sur

Y reconoció que para los árbitros de la región sur el impacto será mayor porque muchos dejaron de generar ingresos cuando los torneos se cancelaron a principio de año por los terremotos del 7 de enero.

Axel Coll, quien preside la Federación de Árbitros de Baloncesto de Puerto Rico, dijo que aunque la mayoría de los árbitros en el país son profesionales en otros campos, él estima que un 10 por ciento de todos los oficiales dependen de ese ingreso. No obstante, para todos es un golpe a su economía el freno a la actividad baloncelístia en el país por culpa del coronavirus.

Coll precisó que solo en categorías menores, dependiendo el nivel de cada árbitro y el volumen de trabajo que tenga cada cual, generan entre $3,000 y $10,000 anuales como un segundo ingreso.

“Pero uno tiene que ver que esta es una situación anormal y es cuestión de seguridad. No podemos exponer a nuestro personal. No hay que verlo por cuánto me dejo de ganar, sino pensar en nuestra seguridad. Y la seguridad de nuestro personal es lo más importante”, dijo, por su lado, Edgar Marín, quien lleva más de 40 años laborando como oficial de mesa, y quien preside al principal gremio de estos.

Marín, un médico de profesión, dijo que en su asociación la mayoría son profesionales, por lo que no dependen del ingreso adicional que generan como oficiales de mesa para el principal sustento personal y familiar. En cierta manera entiende que no se debe arriesgar la salud por buscarse unos dólares adicionales.

Incluso, precisó que hay canchas donde la cercanía del público a los oficiales es tal, que literalmente en la mesa tienen a personas a sus espaldas.

Por tal razón, Marín entiende la importancia de detener todos los torneos del país.


💬Ver 0 comentarios