El equipo fue honrado esta noche en el Coliseo Ismael “Chavalillo” Delgado, de los Santeros de Aguada. (Captura Twitter/@bsnpr)

Aguada – La temporada número 92 del Baloncesto Superior Nacional (BSN) se puso en marcha la noche hoy, viernes, en el Coliseo Ismael “Chavalillo” Delgado de los campeones Santeros de Aguada, con la presencia del histórico quinteto que arribó cuarto en el Mundial de 1990 en Argentina, al que se le dedica la campaña 2020.

José “Piculín” Ortiz, Ramón Rivas, Jerome Mincy, Orlando “Pipo” Marrero, Francisco “Papiro” León, James Carter y José “Papote” Agosto, parte de esa Selección Nacional, recibieron el reconocimiento en el centro de la cancha tras unas breves palabras del nuevo presidente del BSN, Ricardo Dalmau, quien dio la bienvenida a una nueva temporada de la liga superior. Los Santeros, que se impusieron a los Leones de Ponce en la pasada serie final, conquistando el primer título de su historia, recibieron esta noche la visita de los Piratas de Quebradillas.

Acto seguido, el presidente del organismo presentó al dirigente de aquella plantilla, su padre Raymond Dalmau, cuyo equipo estuvo a punto de colgarse la que hubiera sido su primera y única medalla en un Mundial de baloncesto. Ese sueño se vio frustrado con un revés ante Estados Unidos en el partido por la medalla de bronce, luego de estarlo dominando hasta las postrimerías del juego.

Raymond agradeció el reconocimiento y destacó en particular que Puerto Rico fue el único equipo en llegar a la ronda semifinal con récord invicto de 6-0.

Pero ese equipo le ganó a dos de los equipos medallistas”, reconoció el también exjugador de la Selección Nacional.

En efecto, dicho equipo, que tuvo como armador al difunto Federico “Fico” López, y al máximo anotador en la historia del BSN, Georgie Torres, derrotó en la fase preliminar a Yugoslavia, que concluyó ganando la medalla de oro. En ese trabuco yugoslavo figuraban Vlade Divac y Drazen Petrovic, que años más tarde se convertirían en estrellas de la NBA.

Luego en segunda ronda, los boricuas superaron a Estados Unidos 81-79.

En semifinales Puerto Rico cayó 98-82 ante la desaparecida Unión Soviética, que eventualmente se quedaría con la medalla de plata. Tras perder contra los soviéticos, Puerto Rico chocó de nuevo contra Estados Unidos, y perdieron esa vez 107-105 en tiempo extra.

La plantilla de Puerto Rico se destacó por ser la de mayor estatura que ha logrado reunir en su historia. Junto a Ortiz, Rivas, Marrero, Mincy y Papiro de León, también estuvo el hermano de este último, Edgar León. Todos eran jugadores grandes con presencia en la pintura y gran ofensiva.

Esa estatura, a juicio de Ortiz fue uno de los factores para el buen papel de Puerto Rico.

“Sí, sin duda. Si tú veías, ahí todos estaban al mismo nivel. Recuerdo todas las batallas que pudimos salir de ellas juntos, y otras sufrirlas. Estoy agradecido por esta iniciativa (de la dedicatoria)”, dijo Ortiz a El Nuevo Día.

Para Piculín, la mejor memoria que tiene de ese equipo y de sus compañeros, fue la determinación.

“El corazón que había ahí”, destacó. “Todos éramos uno. Nadie estaba por su lado. Era todo el mundo por Puerto Rico”.

Fue lo mismo que destacó por separado el delantero Pipo Marrero, quien recuerda las intensas batallas que tuvo en el tabloncillo contra cada uno de sus compañeros altos de la Selección, cuando se enfrentaban con sus respectivos equipos en el BSN.

“Las memorias que tengo son de todas las veces que me tocó jugarle duro a esta gente. No era fácil. Esos eran los hombres altos que más problemas daban en esos años en la liga superior”, dijo Marrero, quien asintió aceptando que era mejor tenerlos de su lado en el uniforme de Puerto Rico.

“Eso es clase lo que había ahí”, resaltó por su lado Papiro. “Es el mejor equipo que ha tenido Puerto Rico en la historia y estoy bien contento de haber pertenecido a ese equipo”.

Pero León destacó además que no solo fue la estatura lo que despuntó en esa Selección.

“Había mucho talento desde la posición 1 a la 5. Era el mejor talento que había”.


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