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Serge Ibaka alza las manos para celebrar el campeonato de los Raptors de Toronto. (AP)

Toronto - En su segundo intento, el jugador hispano-congoleño Serge Ibaka ha conseguido el campeonato de la NBA con los Toronto Raptors, siete años después de la primera oportunidad, cuando jugaba con los Oklahoma City Thunder.

Desde que llegó a Toronto en febrero de 2017, Ibaka ha presentido que el equipo del dinosaurio, el único conjunto no estadounidense de la liga de baloncesto profesional de Norteamérica era algo especial y el que le podía proporcionar el ansiado anillo.

En abril de este año, mucho antes de que nadie pensase que los Raptors tenían realmente posibilidades de hacerse con el campeonato, Ibaka, en declaraciones a Efe ya anticipó dónde estaría su equipo.

"Tenemos un buen equipo, para luchar por el anillo", señaló el jugador.

Y cuando los Raptors ganaron la final de la Conferencia Este tras derrotar a los Milwaukee Bucks, a quienes muchos consideraban los favoritos para acudir a la final de la NBA contra los Golden State Warriors, Ibaka explicó por qué los Raptors eran los favoritos.

"Nosotros tenemos mucha hambre. Ellos tienen mucha experiencia, pero nosotros tenemos hambre y vamos a ir a por ellos, vamos a luchar", declaró.

Si como equipo los Raptors tenían hambre, a nivel personal, Ibaka ha sido uno de los más hambrientos.

El pívot sabe perfectamente que llegar a una final de la NBA es un privilegio que cuesta mucho ganarse. Él lo hizo en 2012 con los Thunder y ha necesitado siete años para repetir la gesta.

"La verdad, no es fácil llegar a la final. No es fácil. Como te he dicho, después de siete años, trabajando duro, y ahora vuelvo otra vez a la final", confesaba a Efe tras la victoria frente a los Bucks.

"El Serge Ibaka de hoy tiene más experiencia. Sabe leer mejor el juego. Y el Serge de hoy sabe que es difícil ganar. Y de llegar a la final. El Serge de hoy quiere ganar el anillo", explicó en otro momento.

Desde que llegó a Toronto, Ibaka se ha convertido en uno de los pilares de los Raptors tanto dentro como fuera de la pista y la afición de la ciudad canadiense lo agradece.

Cuando el presidente de los Raptors, Masai Ujiri, se trajo a Ibaka de los Orlando Magic, el equipo quería mejorar su juego defensivo, entonces sólo el número 16.

En pocos meses tras la llegada de Ibaka, la defensa de los Raptors mejoró tanto que se situaron como el cuarto mejor equipo defensivo. Y en rebotes Ibaka hizo que los Raptors pasasen de ser el 25 de la liga al segundo.

La llegada en febrero de este año del también pívot español Marc Gasol relegó a Ibaka a ser el número 6 del equipo aunque el entrenador, Nick Nurse, ha dejado claro que no tiene un cinco titular sino un siete, con Ibaka y Fred VanVleet.

Pero si Ibaka ha jugado menos minutos que en el pasado, su importancia para el equipo no ha disminuido.

Dentro de la pista, el jugador nacido en Brazzaville hace 29 años ha demostrado en varias ocasiones su importancia durante los playoff.

Fuera de la pista, Ibaka es uno de los jugadores que más aporta a los Raptors.

En una ciudad tan multicultural como Toronto (de hecho, la más multicultural, según la ONU), la capacidad de Ibaka de hablar varios idiomas le ha hecho especialmente popular en las conferencias de prensa.

Oficialmente, Ibaka habla inglés, francés, español y lingala. Pero el pívot no tiene problemas para atreverse con italiano y portugués también.

Pero es su afable personalidad lo que le ha ganado un estatus especial entre los jugadores de los Raptors.

Esa característica de Ibaka quedó patente en abril de este año cuando invitó a Kawhi Leonard a participar en su programa de YouTube "How Hungry Are You?" ("¿Cuánta hambre tienes?") en el que el hispano-congoleño da rienda suelta a su creatividad culinaria.

Leonard es bien conocido por su parquedad de palabra y su seriedad. Pero Ibaka consiguió realizar en la cocina de su casa la mejor entrevista que cualquiera ha realizado a la estrella de los Raptors, presentando el lado más humano del jugador.

Y además, consiguió que Leonard se comiese la pizza con pene de toro que Ibaka le había preparado.


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