De izquierda a derecha, Michael Jordan, Dennis Rodman y Scottie Pippen en junio de 1998.
De izquierda a derecha, Michael Jordan, Dennis Rodman y Scottie Pippen en junio de 1998. (The Associated Press)

Con una mirada a las figuras de Dennis Rodman y Phil Jackson, el documental “The Last Dance” volvió a acaparar el domingo la atención de los fanáticos del baloncesto con su presentación de los episodios tres y cuatro por la cadena ESPN.

Para la afición en Puerto Rico, el cuarto episodio trajo una mención especial con un breve repaso a la etapa de Jackson como dirigente en el Baloncesto Superior Nacional en la década de 1980, una experiencia que el renombrado timonel siempre ha tildado de clave en su desarrollo.

Como ocurrió en los primeros dos episodios presentados el pasado domingo, el tercer y el cuarto también se anclaron en contexto y en historias fuera de la campaña de 1997-1998 de los Bulls de Chicago. Esa temporada, la última de Michael Jordan con los Bulls y la que resultó en un sexto título en ocho años, es la que da el pie forzado a este esperado documental y de ahí el nombre “The Last Dance”, o último baile.

Los prometidos pietajes nunca antes visto de esa temporada apenas tuvieron protagonismo -situados, en su mayoría, al final de ambos episodios-. Tras cuatro episodios, queda clara la línea narrativa de este documental que tiene un total de diez entregas. Los productores quieren presentar toda la historia de estos históricos Bulls, y los episodios tres y cuatro exploran el proceso de Chicago de cómo lidiaron con las decepcionantes eliminaciones ante los Pistons de Detroit en 1989 y 1990, hasta finalmente eliminarlos en el 1991 y ganar su primer título de la NBA ante los Lakers de Los Ángeles. 

Los colores del pelo de Rodman acaparan el primer visual del tercer episodio. Rodman, uno de los jugadores más polémicos que ha pisado una cancha de NBA, es presentado como uno de los grandes protagonistas de los Bulls. Y el propio Rodman así se presenta en su entrevista con los productores del documental.

“Si me sacan de este equipo, ¿ganan el campeonato? Yo no creo”, asegura el exjugador que era conocido con el apodo “The Worm” (el gusano).

Jordan también le da un enorme crédito a Rodman, especialmente tras ese mal arranque de los Bulls en la temporada 1997-1998. Con Scottie Pippen fuera por lesión y pidiendo un cambio, Jordan reconoció que necesitaba que Rodman diera un paso adelante.

Tras un arranque de 8-7, Jordan recordó una anécdota en la que Rodman, una noche, fue a su cuarto de hotel a pedirle un cigarro. “Era su manera de pedir perdón”, rememoró Jordan.

Rodman, tras esa noche, dio un paso adelante. Los Bulls despegaron y mejoraron su récord a 18-9 con un Rodman en su mejor nivel.

Tras presentar esa importancia de Rodman para los Bulls, el documental procede a revelar detalles de su niñez. Rodman fue botado de su hogar por su madre a los 18 años, al entender que el joven no aportaba en nada a su hogar. Tras dos años viviendo en la calle, Rodman encontró refugio en el baloncesto. Consiguió una beca universitaria,y eventualmente fue seleccionado por los Pistons de Detroit en el sorteo de 1986 con el turno 27.

Aquí, el documental enlaza a los Bulls con los Pistons y su generación de los “Bad Boys”.  Como protagonista de esta etapa, se presenta al joven dirigente Doug Collins, quien juega un papel clave en el desarrollo de los Bulls en una franquicia ganadora. Bajo su tutela, Jordan se convierte en el mejor jugador de la NBA.

Como parte de ese proceso, el documental se adentra en la serie de postemporada de 1989 entre los Bulls y los Cavaliers de Cleveland, considerados en ese entonces los retadores de los Pistons en la Conferencia del Este. La serie se decide en un dramático quinto juego, que termina con una victoria de los Bulls, 101-100, gracias a un canasto de Jordan al sonar la chicharra sobre la defensa de Craig Ehlo.

Fue una de las grandes jugadas icónicas de Jordan, conocida sencillamente como “The Shot” (el tiro).

“Comenzamos a salir de la mentalidad perdedora, a convertirnos en una franquicia ganadora”, dijo Jordan sobre ese momento.

Chicago, eventualmente, perdería la final del Este en seis juegos ante los Pistons. “Los odiaba, y ese odio sigue ahora”, comentó Jordan en entrevista reciente.

Ese enlace entre los Pistons y los Bulls también es importante en la futura llegada de Rodman a Chicago. En 1993, Rodman pasa de Detroit a San Antonio y comienza a convertirse en el canastero polémico. Se pinta el pelo y asegura “no estoy tratando de agradarle a nadie”.

Para la temporada 1995-1996, Rodman llega a Chicago con un poco de escepticismo del gerente general Jerry Krause. Pero, todos estaban seguros que si alguien podía domar a Rodman, serían Jordan, Pippen y Jackson. Dicho y hecho.

“Dennis es uno de los jugadores más inteligentes con los que he jugado”, dice Jordan en el documental.

Como ejemplo de cómo los Bulls lidiaron con Jordan, el documental recuerda una anécdota en la temporada 97-98 en la que Rodman pidió “unas vacaciones” en plena temporada. Pippen acaba de regresar de su lesión -y había desistido de su intención de no volver a jugar con Chicago-, lo que había dejado a Rodman, una vez más, como la tercera alternativa. Rodman no se sentía igual de importante y comenzó a caer en las distracciones.

Jackson accedió a dejar a Rodman viajar a Las Vegas por 48 horas, las que se convertirían en más de 80 hasta que finalmente se reportaría de vuelta a las prácticas. Pero, eran decisiones así las que permitieron que Rodman fuera un jugador efectivo con Chicago.  

“Había que darle soga (espacio) para que Rodman funcionara”, recordó Steve Kerr, exjugador de los Bulls. “Y le dieron mucha cuerda”.

En los últimos diez minutos del tercer episodio, se presenta pietaje tras bastidores de esa campaña 1997-1998 y se prepara la mesa para el número cuatro.

De Rodman a Jackson, quien recuerda el BSN

El cuarto episodio arranca con Rodman aún en Las Vegas y una entrevista a su entonces novia, Carmen Electra.

Pero, Rodman regresa a los Bulls. “Phil me ponía la cabeza en orden”, reconoce Rodman en el documental.

Esto abre la puerta a que el documental se adentre en la figura de Jackson y sus inicios en el baloncesto, desde jugador colegial, a sus días como canastero en la NBA con los Knicks de Nueva York.

Incluso, un periodista describe a Jackson en sus días de jugador como “una versión temprana de Rodman”.

Jackson entonces aparece en el documental recordando sus primeras experiencias como timonel, y es aquí donde Puerto Rico y el Baloncesto Superior Nacional aparecen. Jackson recuerda -con pietaje incluido- sus tiempos como dirigente en Puerto Rico con los Piratas de Quebradillas y los Gallitos de Isabela entre 1984 y 1987.

“Había animosidad entre los pueblos pequeños. Te tiraban piedras a los carros”, recordó Jackson de su paso por el BSN, una etapa de su carrera que siempre rememora como una clave en su desarrollo como timonel.  

“(En Puerto Rico) hay mucho amor por el juego, aprendí mucho en el proceso”, insistió Jackson.

Su oportunidad para digirir a los Bulls llegaría en el 1989, cuando Krause despidió a Doug Collins. Con Jackson, los Bulls implementaron el llamado Triángulo Ofensivo, ideado por el asistente Tex Winter.

El cambio cultural fue grande para Jordan. Mientras Collins planificaba su ofensiva alrededor del número 23, la naturaleza del triángulo era darle toques de balón a todo el equipo.

Con esta filosofía, Jordan aprendería a confiar más en sus compañeros y Pippen daría un paso adelante en su carrera.

Chicago continuaría su mejoría, y en 1990 perderían en siete juegos ante los Pistons en la final del Este. Ese revés dejó destrozado a Jordan, como él mismo recuerda. El odio hacia ese equipo de Detroit lo consumía. Tras esa eliminación, Jordan y los Bulls fueron directo al gimnasio. Jordan subió 15 libras en músculo (200 a 215). Igualmente, aquí es que Jordan comienza a empujar a sus compañeros.

“Veía un diablo gritando, pedía casi perfección”, recordó Horace Grant, delantero de los Bulls en esos años.

Ese empuje de Jordan rindió dividendos, y los Bulls se desquitaron de los Pistons en el 1991, barriéndolos en cuatro juegos en la final del este. “Eso, para mí, de alguna manera era mejor que ganar el campeonato”, reflexionó Jordan.

Esto llevó a los Bulls a su primera serie final, la cual ganarían en cinco juegos ante los Lakers de Los Ángeles.

Tal como ocurrió en los episodios anteriores, son los últimos minutos los que llevan a la audiencia de vuelta a la campaña de 1997-1998. El cuarto episodio cierra con los Bulls en una visita al Jazz de Utah previo al descanso del Juego de Estrellas.

Antes del partido, Krause insiste en que Jackson no regresaría para la próxima temporada, y que los Bulls quisieran que Jordan vuelva -aunque lo haga con otro dirigente.

“Si Jordan no regresa, no será por nosotros’”, dijo Krause en ese entonces.

Jordan, quien toda la temporada estuvo respondiendo con “no sé” a preguntas sobre su retiro, no tuvo remedio que repetir que sin Jackson, no regresaría a los Bulls. Con ese drama, los Bulls desperdician una ventaja de más de 20 puntos contra Utah, y pierden ese partido ante sus rivales de la Conferencia del Oeste.

Los episodios cinco y seis serán estrenados el próximo domingo, 3 de mayo, desde las 9:00 de la noche en ESPN.

Escucha aquí nuestro podcast sobre el legado de Jordan: