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A pesar de que la organización de San Francisco no le dio permiso para lanzar en la liga invernal, el derecho Dereck Rodríguez entrena con los Indios de Mayagüez con miras a los campamentos primaverales. (Luis Alcalá del Olmo)

Dereck Rodríguez no cuenta con el permiso de la organización de los Gigantes de San Francisco para jugar en el torneo invernal con los Indios de Mayagüez. Pero no pierde la oportunidad de entrenar con su equipo cada vez que tiene el tiempo disponible.

Rodríguez, quien fue una de las revelaciones entre los lanzadores de la Liga Nacional en el 2018, abanicó su bate en la malla y soltó su brazo horas antes del partido del jueves en el estadio Hiram Bithorn.

De hecho, Rodríguez ha estado entrenando desde que llegó a la isla en diciembre y lo hará hasta que se marche a finales de este mes.

“Estoy aquí tratando de ponerme en condición por mi cuenta. Estoy acá haciendo lo mío. Poniéndome ready para el año”, dijo Rodríguez a El Nuevo Día.

“Acá en Puerto Rico yo me preparo mejor que allá en Florida. Aquí me ayuda más gente para tirar y todo eso. Me vine para acá a principios de diciembre y me voy a finales de este mes”.

Dereck, hijo del otrora receptor de Grandes Ligas y miembro del Salón de la Fama, Iván “Pudge” Rodríguez, reiteró, sin embargo, que no tiene planes de jugar en esta etapa final del torneo con los Indios. “No es que vaya a jugar en el invierno. No me dieron permiso”, indicó.

Rodríguez, de 26 años, fue subido a las Mayores en mayo pasado y sorprendió con su desempeño inicialmente como relevista y luego como abridor.

Concluyó la campaña con marca de 6-4 y una respetable efectividad de 2.81. Lanzó en 118.1 entradas y ponchó a 89. Apenas otorgó 36 bases por bolas.

Con mayor confianza

“Me sentí bien con los Gigantes. Me dieron la bola e hice el trabajo. Eso era lo importante. Ser consistente. La decisión de ellos de dejarme iniciando me ayudó mucho. En lo que fue pasando el año fui cogiendo más confianza y me dieron más confianza. Claro, yo me la gané y me trataron bien y con eso estoy bien feliz. Estoy ready para el año que viene”.

La historia de Rodríguez es una de las más interesantes del béisbol. Fue drafteado en el 2011 como jardinero por los Mellizos de Minnesota, pero en el camino fue convertido en lanzador. De paso, fue en el béisbol invernal que ocurrió la importante transición.

“No me arrepiento del cambio de posición”, dijo riendo. “Yo que quería llegar a Grandes Ligas. Yo llegaba como sea, como outfield, como pitcher. Si llegaba a Grandes Ligas estaba feliz. Y llegué”.

Rodríguez se presentará a los campos de entrenamiento de los Gigantes en Arizona sin conocer si estará nuevamente en la rotación, en el bullpen o, incluso, si lo enviarán de vuelta a las menores.

A luchar por un espacio

“No me hablan nada. Sé que están haciendo unos movimientos, pero voy para allá a hacer mi trabajo. Me concentro en lo que voy a hacer y que ellos después tomen las decisiones que tengan que tomar”, apuntó.

“Voy para spring training a hacer mi trabajo. Si ellos deciden enviarme a liga menor, pues a seguir trabajando allá abajo. Mis números del año pasado están ahí, pero eso fue el año pasado. Hay que poner los números este año otra vez. Estoy listo para estar en la rotación”, concluyó.

Hasta el momento, San Francisco no ha hecho movimientos significativos entre los lanzadores.


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