Una de las prácticas. (Suministrada) (semisquare-x3)
Una de las prácticas. (Suministrada)

La Habana - El temprano cierre de la más reciente Serie Nacional permitió al alto mando de los Leñadores de Las Tunas seleccionar cuidadosamente sus refuerzos, y en poco más de una semana, poner a punto la maquinaria con la que pretende reconquistar el trono de la Serie del Caribe, que arrancará el próximo 4 de febrero en el Estadio Nacional Rod Carew, de la Ciudad de Panamá.

Pablo Civil, dirigente de los campeones del béisbol cubano, reunió en el emblemático estadio Latinoamericano de La Habana a una tropa que incluye a 14 jugadores que se consagraron bajo sus ordenes en la recién concluida campaña, y otros tanto que hacen de la nómina lo más parecido a las selecciones nacionales que ha asumido los más recientes compromisos internacionales de Cuba.

De ahí que el dirigente asegure que su equipo no llegará como un mero participante en el torneo. 

“Vamos a competir y el objetivo es salir a buscar el campeonato. Sabemos que no va a ser nada sencillo, pero tenemos un equipo altamente competitivo, hemos convertido sus debilidades en fortalezas, con muy buena ofensiva y eficiente defensa”, aseguró Civil a El Nuevo Día en medio de una de las últimas sesiones de acondicionamiento del equipo.

Según el timonel, la corta preparación ha partido de una evaluación del estado físico y técnico de los que se incorporaron como refuerzos, sobre todo los que vienen de jugar en Japón. 

“Sabemos que algunos de ellos estaban descansando producto de la intensidad de las ligas en las que estuvieron jugando, pero se encuentran en muy buen estado”, dijo en clara alusión a los casos de Alfredo Despaigne y Yurisbel Gracial, quienes mucho aportaron al campeonato del Fukuoka Softbank Hawks, en la exigente liga profesional japonesa.

Estas dos piezas, junto a otras como el experimentado jardinero Frederich Cepeda, el receptor Yosvani Alarcón y el inicialista Yordanis Samón, serían las principales encargadas de la producción ofensiva, algo que el estratega consideró como el punto más bajo de los equipos cubanos que han participado en las reciente ediciones del torneo.

Rompiendo con la fórmula de sus antecesores, Civil ha convocado a 13 lanzadores y tiene muy clara la estrategia con su bullpen. 

“Me gusta que el abridor haga su trabajo, pero no suelo de abusar de la paciencia con los lanzadores y soy de los que en muchas ocasiones utiliza uno para un solo bateador. Tenemos cuatro zurdos y al menos tres estarían en funciones de relevo para estos casos. Estaría utilizando no menos de tres tiradores por partido”, apuntó.

Estaba previsto que el próximo clásico caribeño se disputara en la ciudad venezolana de Barquisimeto, pero la decisión tomada por la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) de trasladarla a Panamá por la tensa situación política que vive la nación bolivariana, trajo consigo la inclusión de un sexto equipo.

Ahora se conformarán dos grupos y el dirigente cubano no duda en reconocer que la suerte les colocó, junto a los representativos de México y Venezuela, en la llave más complicada de un nuevo sistema de competencia que considera mucho más exigente, aunque dice que en el torneo no habrá equipos débiles. A pesar de que ahora no será el campeón dominicano el primer rival, el dirigente mantiene al derecho Lázaro Blanco como el responsable de la primera apertura en el torneo.

El diestro granmense confirmó que está listo para asumir el reto de liderar otra vez el staff del representativo cubano en estos torneos. “En las dos versiones anteriores he sido el abridor del primer partido y los he ganado. Ya antes de que se terminara la final, comencé aquí la preparación para este torneo, sabemos a los equipos que nos vamos a enfrentar y estamos muy concentrados en la tarea que tenemos”, apuntó.

Como él mismo confiesa, las incursiones en la Liga Independiente Can-Am le han permitido elevar su calidad para encarar confiado el nuevo reto. “El nivel será alto, pero veo este equipo muy bien preparado con buenos bateadores y corredores muy rápidos también. Veo un equipo concentrado, muy unido y con la mentalidad de hacer un buen papel en la serie”, añadió.

La inclusión de varios jugadores con experiencia en ligas foráneas hacen la diferencia con respecto a equipos anteriores y la oportunidad de exhibir su talento ante la inédita oportunidad de ser contratado por equipos de las Grandes Ligas a través de una vía legal y segura, pudiera motivar desempeños superiores de peloteros como Gracial, cuyo notable potencial le ha llevado a renovar por un año más con los campeones del béisbol profesional japonés.

Aunque en la más reciente campaña nipona el matanzero fue utilizado mayormente en los jardines, le tocará ahora regresar a sus inicios como custodio del tercer cojín. “Siempre es bueno, esa siempre ha sido mi posición y he estado trabajando para asumirla y aportar el máximo de mis posibilidades para conseguir el objetivo”, señaló.

Sin dudas, Gracial forma junto a Despaigne y los lanzadores Liván Moinelo y Raidel Martínez un núcleo de jugadores claves dentro del equipo, sobre el cual descansarían las mayores expectativas de la afición cubana, tan exigente como ávida de disfrutar de un triunfo en algún torneo de nivel. 

No obstante, para Gracial la clave estaría en que “cada quien cumpla su rol. El equipo es de nueve y cada cual debe hacer lo que le toca en cada momento, no importa si está jugando en la Serie Nacional, en la liga canadiense o en Japón”.

Sobre el papel, los Leñadores de Las Tunas lucen con posibilidades de dar la pelea y reeditar el triunfo que los Vegueros de Pinar del Río en el edición de 2015. 

Según el calendario divulgado, les tocará descansar durante la jornada inaugural, algo que el dirigente Pablo Civil consideró como una ventaja, teniendo en cuenta la oportunidad de ver en acción ese día a los dos rivales del grupo y analizar sus fortalezas y debilidades. “Mucho podemos sacar de ese juego y aprovecharlos para trazar mejor nuestras estrategias”, dijo.

El debut cubano está fijado para el 5 de febrero frente a los Charros de Jalisco mexicanos y un día después cruzarán armas con los venezolanos Cardenales de Lara. Para entonces ya deben tener una idea más claras de sus posibilidades dentro del nuevo sistema, que premia con un pase a la discusión del título a los ganadores de ambos grupos.

“Aunque muchos dicen que no, creo que es mejor. Es parejo para todos y tenemos la oportunidad de jugar dos veces con los mismos equipos, verlos, adaptarnos”, apunta el experimentado Danel Castro, quien participó como refuerzo de los Azucareros de Villa Clara que marcaron en 2014 el regreso de Cuba a estas lides, y ahora cumplió el sueño de coronarse por primera vez con sus Leñadores en la Serie.

“Voy listo para cumplir con lo que el director me pida. Se que debo estar preparado para asumir algún turno como emergente en momentos decisivos y estoy enfocado en eso. Sería muy lindo poder ganar este torneo con mi equipo”, manifestó el emblemático pelotero, quien se encuentra muy cerca del retiro.

Y tal vez suceda. Dicen los libros que cada vez que una Serie del Caribe se ha disputado en tierras canaleras, ha terminado con un campeón cubano. ¿Se repetirá lo que dice historia?


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