Los Toros del Este de República Dominicana derrotaron a los Cardenales de Lara de Venezuela, 9-3 para llevarse el campeonato de la Serie del Caribe 2020.

La emoción de haber cumplido una promesa que hizo a la memoria de su difunto padre, quebró por un segundo la voz del dirigente puertorriqueño Lino Rivera en medio de la celebración en el terreno de juego del estadio Hiram Bithorn. Las lágrimas de emoción brotaron en su hija mientras lo abrazaba durante la entrevista con los medios de prensa locales.

No fue para menos, pues el técnico boricua que guió a los Toros del Este de República Dominicana al título de la Serie del Caribe 2020 al derrotar en el juego de campeonato a los Cardenales de Lara de Venezuela, 9-3, repasó por unos instantes la travesía que comenzó en septiembre cuando salió de Puerto Rico rumbo a La Romana en República Dominicana para comenzar la preparación de su equipo.

Fue una temporada de ensueño, en palabras de Lino, al tiempo que sus Toros del Este le permitieron cumplir su anhelo de conquistar su primer título de Serie del Caribe tras cuatro fallidos intentos, tres con Puerto Rico y uno previo con las Águilas Cibaeñas en 2018.

“Sí, lo logramos. Fue una temporada de ensueño. Cuando comenzó esto, uno no se esperaba tantas cosas. Y con la ayuda de Dios todo el tiempo, este equipo fue extraordinario, no solo en la temporada regular, sino todo el tiempo”, dijo Rivera cuando se le recordó que había podido cumplir su promesa de ganar para poder dedicarle el triunfo a la memoria de su padre.

“Yo sabía que hoy era el mejor juego que íbamos a tirar. Lo comenté en repetidas ocasiones. Este equipo, sin lugar a dudas, ha sido yo creo de los mejores de mi vida”, manifestó Rivera.

En efecto, en una Serie del Caribe en que la ofensiva fue limitada la mayor parte del tiempo, los quisqueyanos explotaron en el momento más oportuno con 12 hits y tres ramilletes de carreras, el mejor de ellos en la octava entrada cuando pisaron el plato en tres ocasiones para sepultar las esperanzas de los Cardenales de Lara, que se habían acercado 6-3 tras caer abajo por cinco carreras de diferencia.

“Desde que salí de Puerto Rico en septiembre, era algo que soñaba y Dios me lo concedió. Y ya que me lo concedió, ahora a buscar la forma de cómo servirle de la mejor forma porque esto es obra de Él”, dijo emocionado el piloto que ha ganado campeonatos en las ligas invernales de Puerto Rico (3) y de Dominicana (2), así como en la liga de verano de México.

“Esto significa muchísimo. Me da mucho sentimiento en este momento porque estoy seguro que el hombre más feliz hubiera sido él”,agregó Lino recordando a su padre. “Pero bueno, así lo quiso Dios y me ha hecho a mi mejor hijo y mejor ser humano, para que en algún momento mis hijos puedan decir que tienen un buen padre”.

El progenitor de Lino falleció el pasado 23 de diciembre.

El primera base de los Toros, Peter O’Brien, fue seleccionado Jugador Más Valioso de la Serie del Caribe por el voto de la prensa que cubrió el evento, y expresó mientras salía del camerino hacia el autobus que transportaría al equipo de regreso al hotel, su alegría por ayudar a que Rivera consiguiera su sueño de un título.

“Estoy muy contento y con mucho orgullo por poder representar al país. Lino es tremendo dirigente y es un placer poder jugar para él”, dijo O’Brien a El Nuevo Día.

“Yo sé que Lino quería esto, ese era su sueño. Hubo tremendo apoyo de los fanáticos, fue tremendo torneo y estuve muy contento de estar aquí”.

Para Rivera, fue cuestión de paciencia en el plato para que las cosas comenzaran a fluir mejor.

“Yo sabía que íbamos a ser mejores hoy. Hablé con los muchachos, que tuvieran paciencia, que seleccionaran mejos los pitcheos, que iban a estar bien. Era cuestión de tiempo, y logramos tirar el mejor juego. Yo pienso que Puerto Rico nos sacó un poco de eso, porque fueron dos juegos intensos (el último de la fase preliminar y el de la ronda semifinal) en los que no había margen para cometer errores. Por eso pienso que hoy había más confianza”.


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