Marysol Casto, puertorriqueña nacida en el Bronx, creció practicando deportes y el pasado año se convirtió en apenas la segunda mujer en fungir como anunciadora en un estadio. (Suministrada/New York Mets) (semisquare-x3)
Marysol Casto, puertorriqueña nacida en el Bronx, creció practicando deportes y el pasado año se convirtió en apenas la segunda mujer en fungir como anunciadora en un estadio. (Suministrada/New York Mets)

El juego está próximo a comenzar. Los árbitros están en el terreno y por los altoparlantes del Citi Field comienza a escucharse la voz del anunciador.

Ahora la alineación de los Mets de Nueva York... El primero, jugando en el bosque derecho, el número 9, Brandon Nimmo”, se le escucha decir. “Con el número uno, y jugando en el campocorto, Amed Rosario”, continúa la misma persona, pasando de una perfecta pronunciación en inglés a un claro acento latino. Es una voz femenina. Algo inusual, en una liga masculina seguida en su mayoría por hombres.

Mas esa voz que está haciendo historia desde el 2018, es la de la primera latina contratada como anunciadora en un estadio de Grandes Ligas, y apenas la segunda mujer en los anales del béisbol de las Mayores.

Su nombre es Marysol Castro, de 43 años y nacida en el Bronx de padres boricuas de Arecibo y de Mayagüez, que emigraron a Nueva York en la década de 1950.

Egresada de Wesleyan University en Connecticut (la misma donde estudió el dramaturgo y actor puertorriqueño Lin Manuel Miranda), Castro comenzó una corta carrera como maestra de inglés en una escuela superior de Nueva York antes de entrar a la Escuela Graduada de Periodismo de Columbia University. Al concluir su maestría, comenzó en 2000 una productiva trayectoria en la televisión trabajando en populares espacios como Good Morning America (ABC) y The Early Show (CBS). Y en la pasada temporada recibió un acercamiento para convertirse en la anunciadora de los juegos locales de los Mets y aceptó.

Ya en su segunda campaña, Castro conversó con El Nuevo Día sobre la manera en que llegó a la cabina del Citi Field para hacer historia junto a la anunciadora de los Giants, Renel Brooks-Moon.

¿Cómo te sientes ahora tras bastidores, habiendo sido una personalidad de la televisión?

—Como ser humano, puertorriqueña, periodista y mamá, todas las oportunidades que se han presentado, yo digo, es otra oportunidad; no importa si es frente a cámaras o detrás. Empecé mi carrera en noticias, cubriendo el clima, política, pero siempre he tenido un pedazo de mi corazón en los deportes. No es una cuestión de que esté en una posición en donde nadie me vea. Es más el hecho de que estoy trabajando para el béisbol. También estoy tratando de crear, escribir y ponerme, no solamente a mí, sino también a otros latinos, en frente de la cámara. Tengo sueños de seguir mi carrera en la televisión.

¿Cómo nació tu amor por el béisbol?

—Nací en una familia muy de atletas. Mis padres, mis hermanos y yo practicamos, si no era béisbol, gimnasia, tenis, de todo. Nací y crecí en el Bronx, y en esa época era todo football. Practicaba gimnasia (cuando niña). En high school era voleibol, y pista y campo. En la universidad era pista y campo, y rugby. Sí, la gente me dice ¿rugby? Jugué por unos 15 años porque no podía jugar football americano, porque los entrenadores no me dejaban. Así que me dije, si no puedo jugar football americano, déjame ver la cuestión esa del rugby. En Good Morning America, yo preguntaba, ¿y por qué no estamos cubriendo el World Series, o el Super Bowl, o las finales de la NBA? Y me decían (los productores), ‘Marysol, porque la mujer en la mañana, que está preparando desayuno para sus hijos, no quiere ver nada del World Series o del Super Bowl. Y yo decía, ‘ah, pero ella sí quisiera ver a Tom Brady (quarterback de los Patriots de New England en la NFL)’. ¡Tom Brady es un chulo! Y empecé así. Empecé a discutir con mis productores en ABC News. Y después de unos cuatro años la cadena decía, ‘sabes qué, debemos cubrir los Masters (tenis)’ o algo así. ‘Si es una pregunta de deportes, váyanse a hablar con Marysol’. Así que traté de unir mis pasiones de periodismo y deportes. Ahora que tengo dos hijos y ellos practican deportes también, es parte de mi vida.

¿Qué cuentas de tus raíces?

—Mi mamá es de Mayagüez, y todavía tengo familia allá. Mi papá era de Arecibo (murió cuando ella tenía 10 años). Yo nací en el Bronx. Soy la chiquita. Tengo una hermana y dos hermanos. Ser boricua, como los deportes, es parte de mi vida. Es súper importante y parte de mi identidad. Y fíjate, cuando los Mets me dijeron, vas a ser la primera (mujer) PA Announcer para los Mets, yo dije ‘wow, qué interesante’. Y cuando se lo dije a mis hijos, entonces Liam, el mayor (13 años), me miró, caminó a la computadora y me dice, ‘mami, solamente hay dos mujeres en MLB haciendo tu trabajo’. Yo dije, ‘espérate, no puede ser’. Y el chiquito (Gavin, de 10) me dice, ‘mami, creo que no hay ninguna latina haciendo ese trabajo’. Es súper interesante. Pero un poquito triste, que en el año 2018 yo fuera la primera latina en todo MLB. Así que cojo ese trabajo muy en serio, es un honor. Y todavía tenemos mucho que hacer como latinos.

¿Qué te parece que solamente son dos en este campo y conociste a la anunciadora de San Francisco?

—El año pasado ella viajó con el equipo (Giants) a Nueva York y la conocí. Es súper linda. Una mujer excelente. Me apoya como una hermana.

Más que llenar una posición para que haya igualdad, hay ejemplos como el de Sonia Sotomayor (Tribunal Supremo), Alexandria Ocasio-Cortez (Congreso) y el tuyo (béisbol de Grandes Ligas) que demuestran que llegaron por su preparación. ¿Cómo te sientes al ser parte de esta generación?

—Siempre hemos estado acá (presente en distintos ámbitos). Y en algún momento, la gente que tiene el poder de contratar otras personas, en mi caso los New York Mets, no sé por qué decidieron ‘tenemos que conseguirnos una mujer’. La gente me mira y ven mi resumé, y dicen ‘wow, ella trabajaba para Good Morning America, CBS News, ESPN’... Pero fue nada fácil. Y como mujer, especialmente una mujer latina, tengo que prepararme tres mil veces más que un hombre americano blanco. Es difícil. Pero como hemos visto con Alexandria, con Sonia Sotomayor, ya es hora. Las cosas están cambiando. Tengo experiencia en noticias, pero estudio todo, todo, porque nunca sé cuándo voy a ver en mi celular un número (llamada entrante) con una oportunidad. Tengo que ponerme las pilas rápido para decir, ‘sí, estoy preparada’.

¿Qué te dicen tus pasados colegas de la televisión?

—En el opening day estaba mi celular explotando, porque había muchos colegas que vinieron al partido. Pero a la misma vez me preguntaban, ¿pero cuándo vas a regresar a la televisión? Yo les digo, ‘cuando los ejecutivos decidan despertar y darme la oportunidad’. Porque es algo totalmente diferente. Por eso empecé a crear y escribir cosas para la tele, porque vi que no había muchas oportunidades para los latinos en la tele. Así empecé a crear mi propia cosa, y antes de trabajar con los Mets, hice un show de televisión. Se llama “Somos”. No es nada grande. Pero como periodista, dije, ‘voy a entrevistar a otros latinos (de distintos campos) y ponerlo así (en reportajes), a ver qué dice la gente’. Y había mucha gente en la televisión, productores y demás, que me decían, ‘wow, esto puede ser algo muy grande’. Cuando empecé a enfocarme en eso, recibí la llamada de los Mets. Ya que llevo un año, estoy regresando a “Somos” para ver cómo puedo lograr esta oportunidad y enfocarme un poquito más.

¿Cómo anuncias a los jugadores latinos, como Robinson Canó y el boricua Edwin Díaz?

—Le pongo un poquito más de pique. De vez en cuando tengo la oportunidad de ir al clubhouse para hablar con los jugadores. No he tenido la oportunidad con Robbie, para ver si él quiere (que lo anuncie) Robinson Canó o Robbie Canó. Pero sí con los otros. Ahmed Rosario está fascinado como yo pronuncio su nombre (con el acento español). Con Edwin Díaz tengo que hablar. Me gustaría decir Edwin Díaz, pero lo he hecho como una gringa.


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