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Díaz dijo que el lograr que Canó (izq.) visitara Daguao es un "logro personal". (David Villafañe)

Cuando Edwin Orlando Díaz Laboy militaba en la filial Clase A de los Marineros de Seattle, la franquicia lo utilizó para protagonizar un anuncio televisivo con la nueva estrella del equipo de Grandes Ligas: el toletero Robinson Canó,  recién llegado de los Yankees de Nueva York vía la agencia libre.

Lo que pudo haber sido solo un encuentro breve se convirtió en una amistad entre el relevista puertorriqueño y el intermedista dominicano, con el segundo sirviéndole de mentor al primero durante la pasada temporada, su primera en las Mayores.

“Él  es un amigo, un buen muchacho. Escucha. Es un gran talento”, dijo Canó sobre Díaz ayer. El dúo compartía con un centenar de niños y jóvenes que se presentaron en el parque Ismael García Clara en el barrio Daguao de este municipio para participar en unas clínicas organizadas por la Edwin Díaz Baseball Academy. El parque es la cancha local del naguabeño Díaz.

“Primeramente lo conocí mi primer año (con Seattle). Hicimos un anuncio. Luego, en mi segundo, también”, relató Canó sobre el inicio de la  amistad. “Ya para el tercero tuvo su oportunidad en Grandes Ligas y pues vi la persona, como es. Tú no tienes que conocer a una persona 10, 15 años para saber cómo es ni para venir a un evento como este. Vine para apoyarlo a él y también a la comunidad”.

Por su parte, Díaz dijo que el lograr que Canó visitara Daguao, “para mí es un logro personal porque es la primera vez que alguien así de la imagen de Robinson viene al barrio mío. Habían venido ‘grandes ligas’, pero así del nivel de Robinson es la primera vez que se da, y más me alegra que sea en esta actividad que hacemos para los niños”.

Canó dijo que ver esfuerzos como el de Díaz para impactar positivamente a los pequeños peloteros, lo transportan a su infancia.

“Yo soy de las personas que cuando ve a personas como él que a  su corta edad  quiere hacer algo por los niños,  hay que apoyarlo”, explicó Canó. “En mi pueblo daban charlas y eso era lo que me emocionaba como niño”.

“Este es el futuro”, dijo Canó sobre los participantes en las clínicas. Nosotros los que tenemos la oportunidad de estar en Grandes Ligas debemos buscar la manera de ayudarlos y hacerles entender que si nosotros pudimos llegar, ellos también pueden”.

Díaz dijo que la visita del astro dominicano a Daguao, “para mí es un sueño hecho realidad porque cuando yo era chamaquito, cuando yo tenía 14, 15 años, ya Robinson estaba en Grandes Ligas y yo lo veía jugar”.

“Me está diciendo viejo”, ripostó Canó, riendo.

“No, no”, aclaró el anfitrión. “Pero recuerdo cuando él estaba con los Yankees. Esas series con Boston yo no me las perdía. Lo veía jugar y me decía que algún día me gustaría enfrentarlo, o hasta jugar con él. Y mira, se me dio la oportunidad de jugar con él en el mismo equipo”.

Ayer, Canó y Díaz, junto con el también grandes ligas naguabeño Martín “Machete” Maldonado,  el lanzador boricua Joe Jiménez y varios otros jugadores disfrutaron con los participantes en las clínicas.

Y la participación de ambos durante las  clínicas  no fue breve. Mientras Díaz se enfocaba en los lanzadores, Canó trabajaba con los bateadores.

“Nosotros aquí hacemos las clínicas para dedicárselas a los niños. Estamos aquí, compartimos, contestamos cualquier pregunta que ellos tengan”, dijo Díaz. “Yo sé que Robinson y yo éramos pequeños, estábamos igual, en la misma etapa. Queríamos preguntar, aprender”.

La de ayer no fue la primera clínica para la Edwin Díaz Baseball Academy.

“Machete (Maldonado) es de Naguabo también y siempre participa en las actividades mías. Hace dos meses hicimos una en el barrio de él”, recordó Díaz. “Nos ayudamos así, nos damos la mano de parte y parte. Lo mismo con Robinson; yo voy  a las de él y él viene a las mías”.

Viendo interactuar a Díaz y a Canó, impresiona el hecho de que tras finalizar una temporada de 162 juegos no estén cansados de verse las caras.

“Bueno, eso depende de muchas cosas. Nosotros tenemos un equipo con buena química. Durante la temporada nos la pasamos en la ‘chercha’. Hablamos siempre, compartimos experiencias de juego, jugadas”.

Esa relación cotidiana ha fortalecido su amistad, según dijeron ambos.

“Cuando tú vez que una persona tiene un buen corazón, a personas que son bien trabajadoras, que quieren alcanzar sus sueños, tú no te cansas de ellos”, indicó Canó. “Como digo yo, ellos te mantienen humilde porque yo viví ese sueño que él está viviendo”.

“Siempre soñé con eso, con llegar ser como Bernie Williams, que era mi jugador favorito. Como un Roberto Alomar o un Derek Jeter”, expresó Canó. “Tú siempre sueñas con alcanzar tu sueño. Entonces, cuando Dios ya te dio la oportunidad  y tu vez a los que vienen subiendo, que hablan de ti como tú hablabas de Alomar y de Bernie, es una experiencia que te mantiene humilde”.  


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