El Estadio Isidoro 'Cholo' García fue el que menos daños sufrió con el embate del huracán María, según el administrador del equipo de los Indios. (horizontal-x3)
El Estadio Isidoro 'Cholo' García fue el que menos daños sufrió con el embate del huracán María, según el administrador del equipo de los Indios. (Archivo)

El buen momento que vive el béisbol en Puerto Rico tras ganar en febrero la Serie del Caribe y conseguir un segundo subcampeonato en el Clásico Mundial 2017 en marzo, no podía ser frenado ni siquiera por un  huracán.

Contra viento, marea y el huracán María, la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente iniciará el 6 de enero el torneo correspondiente a la campaña 2017-2018.

El caos dejado por el fenómeno atmosférico, incluyendo la destrucción de la infraestructura deportiva del país, provocó el replanteamiento de un certamen que estaba originalmente pautado para iniciar el 15 de noviembre. Pero María no fue el primer embate que amenazó  la temporada.

El anuncio en abril de que los municipios dejarían de recibir para el nuevo año fiscal el subsidio proveniente del Fondo General del Gobierno central supuso que el deporte en general en Puerto Rico se vería afectado. De repente, ligas y equipos deportivos que recibían asistencia económica por parte de los alcaldes dejarían de obtener esa inyección.

Esto obligó a la liga de béisbol invernal y a sus equipos a realizar recortes –incluyendo en la remuneración a sus jugadores–, a imponer un tope salarial por club y a atrasar el inicio del torneo de finales de octubre a mediados de noviembre para lograr unos ahorros en nómina. Pero el huracán empeoró el panorama.

“No había forma de celebrar el torneo (como estaba programado originalmente), pero hicimos un proyecto que es viable, que está limitado en las partes económicas, pero vamos a responder a nuestros jugadores. Creo que en este momento por el que el país está pasando, el pueblo necesita este tipo de actividad, y más el béisbol con el que la gente se identifica”, dijo el licenciado Héctor Rivera Cruz, presidente de la LBPRC, en una conferencia de prensa realizada el jueves. 

“Este es un proyecto especial que el pueblo se lo merece. El pueblo está en una situación difícil emocional y económicamente, que necesita que los aliados institucionales y los puertorriqueños, todos colaboremos”, agregó.

Con un torneo corto de 21 partidos por equipo, la temporada se pondrá en marcha el Día de Reyes, con un doble juego en que participarán los cuatro equipos del torneo. Aguadilla no participará como franquicia pero se fusionará con Mayagüez como representantes del oeste, indicó Rivera Cruz. Los otros tres equipos serán los campeones defensores Criollos de Caguas, Santurce y Carolina.

Se contempla, aunque no será una imposición, jugar solo con nativos. Al momento, solo dos parques están aptos para albergar béisbol este año, el Hiram Bithorn en la capital, y el Isidoro ‘Cholo’ García de Mayagüez, por lo que es probable que los cuatro equipos tengan que compartir las instalaciones. No obstante, Raúl Rodríguez, propietario de los Criollos, dijo que el equipo hará todo lo posible por arreglar su maltrecho Estadio Yldefonso Solá Morales para que los campeones puedan jugar en Caguas.

Entrada gratuita a los juegos

Para cumplir con el calendario de 21 juegos a tiempo y que el torneo termine a más tardar el 31 de enero, se celebrarán doble juegos todos los sábados y domingos desde la 1:00 de la tarde. Los otros dos días en que habrá acción desde la 1:30 p.m. serán los jueves y viernes. De lunes a miércoles serán días libres. La entrada a todos los partidos será gratis.

El equipo que arribe en el primer lugar durante la fase regular, pasará directo a la serie final para disputar el campeonato. El cuarto quedará eliminado, mientras que el segundo y tercero jugarán un duelo de muerte súbita para definir el otro finalista.

La final será en formato de 5-3.


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