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Carlos Ortiz se inició en el boxeo para mantenerse alejado de las malas influencias en las calles de Nueva York. (Archivo)

Aunque Carlos Ortiz comenzó a despuntar desde temprano como boxeador profesional, no fue hasta que Bill Daly se convirtió en su manejador que las oportunidades de envergadura se asomaron en su horizonte.

Carlos era tremendo boxeador, pero cuando apareció Bill Daly fue que consiguió las peleas de campeonato”, recordó el fundador del Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño y buen amigo de Ortiz, Bob Leigh.

El peleador boricua pasó varios años acechando al entonces campeón peso ligero, Joe Brown. Apodado “Old Bones” por su veteranía boxística, Brown se mantuvo haciendo cómodas defensas voluntarias, en vez de aceptar el reto de Ortiz.

Frustrado por la espera, Ortiz y Daly decidieron subir a la entonces recién reconocida división junior welter (140 libras), cinco libras más arriba del peso ligero.

Se coronó el 12 de junio de 1959, noqueando en dos episodios a Kenny Lane en el Madison Square Garden de Manhattan.

El título lo perdió en su segunda defensa, el 1  de septiembre de 1960, cuando cayó por cerrada decisión mayoritaria ante el italiano  Duilio Loi, en Milán, Italia.

Afortunadamente, el cabildeo de su manejador para conseguir una oportunidad por el campeonato ligero rindió frutos poco después.

El 21 de abril de 1962 en Las Vegas, Nevada, Ortiz dominó a Brown por decisión unánime para convertirse en campeón peso ligero (135 libras ) de la Asociación Mundial de Boxeo y en el primer boricua rey en dos divisiones.


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