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Pedro Montañez, a la derecha, conversa con Jack “Kid” Berg durante un pesaje en la Comisión Atlética de Nueva York previo a su combate de 1939. (Foto cortesía / Libro La Verdadera Historia de Pedro Montañez)

Cuando Pedro Montañez se hizo profesional tras una docena de combates aficionados —incluyendo un triunfo sobre Sixto Escobar— debutó con una victoria por decisión sobre José Luis “Puma Negra” Torres en cuatro asaltos.

La pelea se efectuó el 13 de febrero de 1931 en el antiguo Victoria Garden Stadium, en la Parada 15 de Santurce.

En poco tiempo, Montañez demostró ser un peleador extraordinario, no solo por su pegada, sino también por su puntería, técnica y táctica. Hizo giras por Venezuela y por países europeos como Francia, España e Inglaterra, dominando a los peleadores de esas localidades y ganando fama de noqueador.

Pedro era un boxeador científico”, aseveró el autor Luis Pastor Canales. “Era pegador, pero no era uno de esos noqueadores que tiran mucho puño a lo loco. Y cuando tiraba,  no fallaba mucho”, agregó.

Mario Rivera Martinó describía a Montañez como un paciente francotirador de potente calibre, capaz de cambiar la narrativa de un duelo con apenas un certero derechazo. Para Rivera Martinó, Montañez era algo así como “un Joe Louis en miniatura”.

El cayeyano venció a peleadores del calibre de los otrora campeones mundiales como el inglés Jackie “Kid” Berg, Freddie “Red" Cochrane y Frankie Klick. Reportes contemporáneos describen el dominio de Montañez en estos duelos. A Klick, Montañez lo tuvo al borde del nocaut en al menos tres ocasiones, antes de ganar el duelo a 10 rounds por decisión unánime.

“Don Pedro acabó con (los boxeadores de) Latinoamérica. Después fue a Europa y le ganó a los mejores (pesos ligero) de allá. Entonces se fue a Nueva York y barrió por allá”, indicó Pastor Canales.

Montañez se encontraba en la cúspide de su carrera como boxeador profesional cuando enfrentó al entonces campeón mundial peso ligero, Lou Ambers, el 5 de abril de 1937 en el Madison Square Garden, La Meca del Boxeo. El título, sin embargo, no estaba en juego.  

¿El resultado? Una cómoda victoria del cayeyano. Los jueces Charley Lynch y Marty Monroe la vieron en favor de Montañez por 7-3 y 6-4, respectivamente. El árbitro Arthur Donovan también fungió de juez —según era requerido por las reglas de la época—  y entregó tarjeta de 7-3 para “El Torito de Cayey". 

El triunfo sobre Ambers es quizás el más importante en la carrera de Pedro Montañez. Apenas cinco meses después, el púgil boricua caería en su punto más bajo como boxeador profesional.


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