Trinidad se dirige hacia su esquina luego de derribar a Fernando Vargas durante la pelea del 2 de diciembre del 2000. (GFR Media) (semisquare-x3)
Trinidad se dirige hacia su esquina luego de derribar a Fernando Vargas durante la pelea del 2 de diciembre del 2000. (GFR Media)

Una vez establecido como campeón en las 154 libras, el panorama quedó listo  para una de las más esperadas reyertas en la historia de esa división: Trinidad vs. Vargas.

El 2 de diciembre de 2000 en el Mandalay Bay de Las Vegas, Félix "Tito" Trinidad y Fernando Vargas protagonizaron lo que es reconocida como una de las mejores peleas en la historia de las 154 libras.

Tito arrancó temprano, derribando a Vargas dos veces en el mismo primer asalto. Pero Vargas no fue a simplemente rendirse. Haciéndole honor a su apodo, “El Feroz”,  comenzó a remontar y logró enviar a la lona a Tito en el round cuatro. La reyerta se mantuvo pareja y saturada de drama, hasta que el boricua dio el jaque mate al derribar a Vargas tres veces en el round final para vencer por nocaut.

En el 2001, Trinidad se coronó campeón en su tercera división, noqueando a William Joppy en cinco asaltos y quitándole la correa de campeón 160 libras de la Asociación Mundial de Boxeo.

Pero perdió el título, y su primera pelea profesional, cuando Bernard Hopkins lo noqueó en el round 12 de su duelo el 29 de septiembre de 2001 en el Madison Square Garden.

Tras victorias por nocaut sobre Hacine Cherifi, el 11 de mayo de 2002 en el coliseo Roberto Clemente, y Ricardo Mayorga el 2 de octubre de 2004 en el Garden,  Tito cayó por decisión ante Ronald “Winky” Wright el 14 de mayo de 2005.

El campeón de Cupey colgó los guantes tras caer por decisión frente al otrora campeón mundial peso mediano, supermediano, semicompleto y completo Roy Jones Jr, en el 2008.

“En la pelea de Roy Jones me sentí que estaba boxeando bien. Tuve unos primeros cinco asaltos buenos. Pero no estaba peleando en mi peso”, dijo Tito.

Hoy día, Trinidad vive satisfecho con sus logros deportivos. Pero hay una victoria,  sin embargo, que al parecer ocupa un lugar especial para muchos de sus fanáticos.

“No me gusta ver las peleas mías. No sé por qué. Si hay una pelea buena en vivo, la veo en casa con mi familia. Pero no mis peleas”, confesó Tito. “La que todo el mundo me menciona es la de Vargas. Fue dura, aguerrida, en la que más tuve que emplearme”.


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